Por fuertes lluvias, se derrumbó un tramo de la muralla china

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Una sección de 30 metros de la Muralla de Xian, la más grande que se conserva alrededor de una ciudad en todo el mundo, se derrumbó esta semana por las fuertes lluvias caídas en la zona, causando un grave daño al patrimonio histórico chino.

La muralla, construida en el siglo XIV en la que fue primera capital de la China imperial, sufrió el día 25 graves desperfectos en su sector suroriental, cerca de la parte más tradicional de la ciudad, donde se encuentran los mercados de antigüedades, las casas de la época Ming y el célebre Bosque de Estelas (Beilin).

El accidente ocurrió a las 11 de la mañana y no causó heridos, algo casi milagroso pues a esa hora suelen pasear por lo alto de la muralla los turistas.

Las autoridades acordonaron la zona y el ayuntamiento se ha visto obligado replantearse las labores de restauración que se habían iniciado en la muralla precisamente este mes.

"Es como si hubiera habido un terremoto", aseguró a los periodistas un vecino de la ciudad, Lao Liu, quien estaba cerca del lugar cuando se produjo el derrumbe del histórico monumento.

La oficina que se encarga de la conservación de este monumento ya temía que las lluvias torrenciales del verano causaran daños a la muralla, castigada por el paso de los siglos pero también por su "débil" constitución (muchas de sus partes son huecas).

También influye el hecho de que el suelo de la ciudad se hunde lentamente cada año, quizá debido a las filtraciones del suelo.

A principios de julio, se colocaron troncos apoyados en el muro para que sirvieran de contrafuertes provisionales del muro, lo que no impidió el desastre.

Xian, la ciudad que se hizo famosa mundialmente con el descubrimiento a finales de los años 70 del Ejército de Terracota, esperaba que las obras de restauración de la muralla terminaran el próximo mes de octubre, lo que ahora se antoja imposible.

La muralla de Xian, una de las pocas ciudades chinas que todavía conservan esta estructura defensiva, se acabó de construir en 1370, durante la dinastía Ming, y tiene un espectacular perímetro de 13,75 kilómetros, además de una altura media de 15 metros.

En 1983, tras siglos de deterioro, se acometió la primera restauración del muro, que, como ha ocurrido en otros lugares históricos de China, estuvo llena de errores, pues se usaron a veces materiales modernos o ladrillos de colores diferentes al gris original.

Pese a ello, el paseo por la muralla es una visita casi obligada para los millones de turistas que van a Xian cada año, junto a los templos de la Gran Oca y la Pequeña Oca, el Mausoleo del Primer Emperador (de hace 2.000 años y que nadie se atreve a abrir) y, por supuesto, el Ejército de terracota, en las afueras.

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