Cada 11 de febrero, la Iglesia Católica celebra a la Virgen de Lourdes. La fecha recuerda la primera de las 18 apariciones que, según la tradición, la Virgen María realizó en 1858 a una adolescente francesa llamada Bernadette Soubirous, en la gruta de Massabielle, a orillas del río Gave, en el sur de Francia.
Por qué se celebra el día de la virgen de Lourdes cada 11 de febrero
En 1858, en una gruta del sur de Francia, una adolescente afirmó haber visto a María y surgió un manantial que hoy produce 100.000 litros de agua por día.
-
Día del Guardavidas: por qué se celebra el 4 de febrero y la otra fecha que celebra a la profesión en plena temporada de verano
-
Por qué se celebra el Día Internacional del Abogado hoy, 3 de febrero
Cada 11 de febrero se conmemora a la virgen de Lourdes.
Todos los años, millones de fieles llegan hasta ese lugar, y a cientos de grutas y templos dedicados a esta advocación mariana en distintos países, para rezar, agradecer y pedir por la salud propia o de sus seres queridos, ya que la figura es reconocida especialmente como patrona de los enfermos. A continuación, conocé los detalles.
Quién fue Bernadette Soubirous
Bernadette Soubirous nació el 7 de enero de 1844 en Lourdes, en una familia muy humilde. Su padre era molinero, pero atravesaba una situación económica crítica que los obligaba a vivir en condiciones precarias. De hecho, llegaron a instalarse en una antigua celda municipal, conocida como “el calabozo”, adaptada como vivienda.
La joven tenía asma y su salud se debilitaba con el pasar de los años. Además, no había recibido educación formal, por lo que apenas sabía leer y escribir.
Pero todo cambió cuando, el 11 de febrero de 1858, mientras juntaba leña junto a su hermana y una amiga en las afueras del pueblo, dijo haber visto a “una Señora” vestida de blanco, con una banda azul en la cintura, una rosa amarilla en cada pie y velo que cubría su cabello. La figura sostenía un rosario.
Según su relato, la visión la invitó a rezar. A partir de entonces, las apariciones se repitieron en 18 oportunidades, hasta el 16 de julio de 1858.
Durante esas manifestaciones, la adolescente aseguró que la Virgen le pidió oración, penitencia y la construcción de una capilla en ese lugar. En una de las apariciones más recordadas, la Señora le indicó que escarbara en el suelo y bebiera del agua que brotara allí.
Ante la mirada desconcertada de quienes la observaban, más de 350 personas, Bernadette obedeció. Días después, el 25 de febrero, comenzó a surgir un manantial que con el tiempo se convirtió en el símbolo central del santuario y que produce 100.000 litros de agua por día.
En otra ocasión, la visión reveló su identidad con una frase que resultó decisiva: “Yo soy la Inmaculada Concepción”. El dogma de la Virgen María había sido proclamado por la Iglesia solo cuatro años antes, en 1854.
Bernadette afirmó no comprender el significado de esas palabras, pero las repitió con exactitud ante las autoridades eclesiásticas, lo que reforzó la credibilidad de su testimonio.
Después de las apariciones, la joven ingresó a la congregación de las Hermanas de la Caridad en Nevers, donde llevó una vida discreta y apartada de la exposición pública. Murió el 16 de abril de 1879, a los 35 años.
Fue canonizada en 1933 por el papa Pío XI y hoy es venerada como santa. Su figura permanece asociada a la sencillez y la fidelidad a lo que consideró una misión recibida.
Por qué se celebra cada 11 de febrero
El 11 de febrero conmemora la primera aparición de la Virgen en la gruta de Massabielle en 1858. Ese día marcó el inicio de una serie de acontecimientos que transformaron a Lourdes en uno de los principales centros de peregrinación de la Iglesia católica.
Después de un proceso de investigación que incluyó interrogatorios, análisis médicos y evaluaciones teológicas, el obispo de Tarbes reconoció oficialmente en 1862 la autenticidad de las apariciones. A partir de entonces comenzó la construcción del santuario y se consolidó la devoción a Nuestra Señora de Lourdes.
La fecha quedó fijada en el calendario litúrgico como memoria de esta advocación mariana. Con el tiempo, se la vinculó especialmente a la salud y al acompañamiento de los enfermos. El manantial de la gruta pasó a ser un signo de esperanza para miles de personas que acudían en busca de alivio físico y espiritual.
En 1992, el papa Juan Pablo II instituyó la Jornada Mundial del Enfermo para este día, reforzando el sentido de la fecha, con el objetivo de promover la oración y la solidaridad hacia quienes atraviesan situaciones de dolor o vulnerabilidad.
Actos para conmemorar a la virgen de Lourdes
En Lourdes, Francia, las actividades incluyen misas multitudinarias en las basílicas del santuario, el rezo del rosario en distintos idiomas, la tradicional procesión de las antorchas al anochecer y la visita a la gruta de Massabielle, donde los peregrinos encienden velas y toman agua del manantial.
En muchos templos se realiza la bendición de los enfermos y se organizan vigilias de oración. La jornada suele estar precedida por una novena preparatoria, que permite a los devotos disponerse espiritualmente para la festividad.
En Argentina también se desarrollan grandes peregrinaciones. En Alta Gracia, por ejemplo, las personas recorren entre 35 y 40 kilómetros a pie hasta el santuario conocido como “La Gruta”.
En Mendoza, por su parte, las celebraciones son en el Santuario de El Challao, que este año cumple un siglo, e incluyen el Rosario de la Aurora, misas a lo largo de toda la jornada y una procesión nocturna.
- Temas
- Efemérides







Dejá tu comentario