Fue, en los hechos, un casting de pechos. Cuatro mil vírgenes con los senos descubiertos bailaron frente al rey Mswati III de Swazilandia, de 37 años, último monarca absoluto del Africa subsahariana, un continente que cree en la democracia. El monarca terminó eligiendo a una chica de 17 años para que se convierta en su decimotercera esposa, anunció ayer su portavoz.
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Según consignó un cable de la agencia «AFP», la elegida se llama Phindile Nkambule. Sin embargo, para casarse con el rey aún deberá cumplir con dos requisitos: terminar la escuela en junio próximo y quedar embarazada. «Nkambule está aquí para cumplir con sus obligaciones reales. No estoy autorizado a revelar la naturaleza exacta de esas obligaciones, pero ella es la invitada del rey», comentó el portavoz real, Ntfonjeni Dlamini.
Mswati III, criticado por sus opositores por su dispendioso y desenfrenado estilo de vida, ya es padre de 27 niños y en junio de 2004 se casó con su duodécima mujer, una joven de 16 años, tan sólo tres semanas después de su undécimo matrimonio.
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