2 de octubre 2006 - 00:00

Sanciones en primer día de ley antitabaco

Las sobremesasse acortaronpara los fumadoresayer. Loscafés tambiénsintieron elimpacto. Pero eltiempo favorecióa los quepudieron ocuparmesas en lasveredas.
Las sobremesas se acortaron para los fumadores ayer. Los cafés también sintieron el impacto. Pero el tiempo favoreció a los que pudieron ocupar mesas en las veredas.
La prohibición de fumar en bares, restoranes, supermercados, centros de diversión y otros espacios cerrados comenzó a regir ayer en la Ciudad de Buenos Aires. Unos 60 locales fueron inspeccionados por personal municipal, se labraron más de 50 actas de infracción y sólo en los barrios de Recoleta y Palermo al menos 13 locales fueron sancionados por irregularidades en el cumplimiento de la ley.

En la mayoría de los casos las sanciones fueron por falta de señalización adecuada.

Un dato que llamó la atención en el mediodía de ayer fue el acortamiento de la sobremesa en muchos restoranes, donde los fumadores prefirieron abandonar el lugar sin café y postre, por no poder completar el trío con el clásico cigarrillo.

Ahora en la Capital sólo se puede fumar en lugares de más de 100 metros cuadrados habilitados al público -sin contar cocina, baños y otras dependencias- en sitios especialesque no superen 30% de la superficie total, aislados del resto del local, con sistemas de ventilación adecuados y que no se encuentren en sectores de paso para los no fumadores.

  • Etapas

  • La aprobación de la ley antitabaco 1799 estableció su implementación por etapas, por lo que la primera se inició en marzo de este año con la prohibición de fumar en el sector público de la Ciudad, la segunda comenzó ayer en el área privada y la tercera está prevista para enero de 2007 con la erradicación de la publicidad de cigarrillos en todo el ámbito porteño.

    Básicamente, lo que los inspectores controlaban ayer y seguirán haciendo estos días es que no se venda cigarrillos a menores de 18 años, que haya una señalización adecuada sobre la prohibición y que ésta se cumpla; si a pesar de la veda la gente fuma, se labra un acta al dueño del local, que es quien paga la multa.

    En el barrio de Palermo, uno de los más concurridos por los porteños por su amplia oferta de bares y restoranes, la prohibición de fumar se comenzó a sentir en la madrugada.

    En un conocido local de Thames al 800, personal de seguridad advertía a los clientes sobre la norma antes del ingreso y en el interior, la veda era total.

    «Es la primera vez que se puede ver con claridad porque el aire está limpio», ironizó Cristian Marraquino, un ex fumador que abandonó el tabaco hace cinco años y compartía una cerveza con cuatro amigos, de los cuales tres fuman cotidianamente.

  • A la vereda

    Varios clientes del lugar salieron a la vereda con sus copas y después de fumar en la calle, reingresaron al local.

    Federico Baviera, que bebía una copa en otro bar de la zona, también aprobó la medida: «Yo fumo cigarrillos negros, pero no me gusta aspirar el humo de los otros».

    «La verdad es que de esta manera fumás menos», destacó Bárbara Kessler.

    Los responsables de las áreas en donde no se pueda fumar serán sancionados si permiten el consumo de tabaco, con multas que oscilan entre los 500 y 2.000 pesos.

    En los únicos lugares donde la ley antitabaco no restringe el consumo de cigarril los es en las cárceles y en los neurosiquiátricos.
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