Todo listo para el lanzamiento del satélite argentino SAOCOM 1B, un titán de 3.000 kilos que puede "ver" entre las nubes

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Ya está listo para partir desde Cabo Cañaveral. Su lanzamiento estaba programado para marzo, pero se postergó por la irrupción de la pandemia de coronavirus.

Un triunfo simbólico contra el coronavirus. Condenado en marzo a aplazar su viaje por los estragos que estaba causando el Covid-19 a nivel global, el satélite SAOCOM 1B ya está listo para partir desde Cabo Cañaveral. En principio reprogramado para este sábado a la noche, detalles de último momento harán que se concrete unos días más tarde. Un triunfo con esfuerzo y aroma a gesta para la delegación argentina que debió viajar a Estados Unidos cuando el mundo parece, en varios sentidos, desintegrarse.

“Lo que siento es mucho orgullo por todo el equipo, porque decidimos venir en este momento a pesar de las circunstancias tan difíciles. Y gratitud por las familias de todos, ninguno de nosotros podríamos estar acá sin ese apoyo”, comenzó el dialogó con Ámbito el director Ejecutivo y Técnico de la Comisión Nacional de Actividades Espaciales (CONAE), Raúl Kulichevsky.

Circunstancias que, según sus palabras, sumaron un poco más de dificultad a algo ya de por sí complejo como el lanzamiento de un satélite. Resumen: “Tuvimos que repensar muchas cosas para minimizar los tiempos y que a la vez todos estemos cuidados. Trabajamos en turnos, separados, en Estados Unidos y la Argentina, para que esto salga bien. Pensábamos estar todos juntos para el lanzamiento, ahora vamos a estar en grupos en Córdoba, Buenos Aires y Bariloche. Fue un último mes y medio muy intenso, la pandemia nos impuso sus nuevas condiciones, pero cuando nos dimos cuenta de que se podía nos lanzamos a la aventura”.

El 1B es el hermano gemelo del SAOCOM 1A, lanzado en octubre de 2018. Ambos desarrollados y fabricados en el país por la CONAE con la empresa INVAP, contratista principal del proyecto, la firma pública VENG, la Comisión Nacional de Energía Atómica (CNEA) y el Laboratorio GEMA de la Universidad Nacional de La Plata (UNLP), entre otras 80 empresas de tecnología e instituciones del sistema científico tecnológico del país. Además contó con la colaboración de la Agencia Espacial Italiana (ASI).

“Los dos satélites son exactamente iguales, pero al tenerlos juntos podremos aplicar análisis y estudios que con uno solo no se podían hacer, como obtener modelos digitales de elevación del suelo”, ejemplificó.

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La misión SAOCOM es fruto del trabajo de decenas de técnicos y científicos.

La misión SAOCOM es fruto del trabajo de decenas de técnicos y científicos.

El objetivo principal del nuevo dispositivo de 3.000 kilos de peso será detectar la humedad del suelo y obtener información sobre la superficie terrestre, en cualquier condición meteorológica y hora del día. La frecuencia de microondas del radar espacial es capaz de atravesar las nubes y “ver” en cualquier condición meteorológica y cuenta con su propia fuente de iluminación a bordo, por lo que puede efectuar monitoreos de día y de noche.

Pero el listado de estudios es amplio y abundante. Permitirá obtener mapas de la humedad del suelo para uso en la agricultura e hidrología, testear riesgos de inundación y de incendios, analizar probables enfermedades de cultivos y plantear escenarios para la toma de decisiones de siembra y fertilización. También estudiar desplazamientos de terrenos y glaciares, entre otras soluciones.

Información con múltiples usos que podrá ayudar a elaborar estrategias contra el cambio climático, anticipar hacia dónde pueden desplazarse las inundaciones o vigilar nuestras costas pare evitar la pesca ilegal.

Tres gobiernos

La misión, incluyendo la fabricación de los dos satélites, la instalación de laboratorios de ensayos y la construcción de una nueva estación terrena en Tierra del Fuego, que además de participar en esta ocasión será parte de futuros proyectos, deparó una inversión total de unos u$s 600 millones.

Diseñada 100% en la Argentina, con buena parte de los componentes electrónicos nacionales, resistió los momentos de crisis y el paso de tres gobiernos, ya que comenzó a desarrollarse durante el mandato de Cristina Fernández de Kirchner, continuó en el de Mauricio Macri y concluye en el de Alberto Fernández.

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La antena radar es la pieza más voluminosa.

La antena radar es la pieza más voluminosa.

Para el director de la CONAE, un logro atribuido a que “la política espacial argentina, en general, se ha mantenido a lo largo de los años. Hasta ahora, siempre tuvimos apoyo, en algunos momentos con menos presupuesto, en otros con más, pero se mantuvo una política de Estado. Eso permitió también tener un sector privado que fuera protagonista, porque es muy difícil que las empresas privadas puedan mantenerse en la industria espacial si no hay continuidad en los proyectos. Por eso, aunque pasamos instancias difíciles, yo estaba confiado en que se iba a concretar”.

Momentos clave

Por estas horas se transitan los momentos que Kulichevsky considera decisivos, cuando el satélite se encuentre encapsulado en el vehículo lanzador y se active la cuenta regresiva de las 12 horas previas al lanzamiento, en las que se ultiman todos los detalles y se repiten a la perfección los pasos de la exitosa simulación que tuvo lugar hace una semanas. “Estamos absolutamente preparados, ahora se hará en la vida real”, anticipa.

Otro instante de emoción será el primer contacto con el satélite, minutos después de la separación del vehículo lanzador, cuando encienda el transmisor, abra los paneles solares y dé el primer aviso a la estación terrena. “Entonces sabremos que está vivo”. De allí en más, se empezarán a desarrollar las maniobras de apertura de la voluminosa antena radar, una operación de casi un día entero, y durante los próximos dos meses se probarán cada uno de los sistemas, mientras se va aproximando a su posición orbital final.

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El satélite será lanzado por un Falcon 9 de la empresa Space.

Cuando el SAOCOM 1B parta a bordo del cohete Falcon 9 provisto por SpaceX, empresa creada por el infatigable Elon Musk, decenas de técnicos y científicos estarán siguiendo las alternativas, separados por miles de kilómetros, y olvidarán la cuarentena que debieron cumplir antes de embarcarse en los preparativos, los tests y diagnósticos para despejar cualquier riesgo de exposición al Covid-19, los estrictos protocolos y las largas sesiones de videoconferencia de las semanas previas. Ya deberán concentrarse, según reseñó Kulichevsky, en los próximos desafíos.

“Estamos trabajando en el diseño y fabricación del primer satélite de la misión SABIA-Mar, enfocado en el mar y el océano con planes de estar listo en 2023, y el vehículo lanzador Tronador III, del que podríamos desarrollar un prototipo en cuatro años si disponemos del presupuesto adecuado, y que nos dará independencia para poder enviar los dispositivos de hasta 650 kilos desde la Argentina”, detalló. La ciencia, se sabe, siempre mira más allá.

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