6 de mayo 2004 - 00:00
Se avanza con penas más duras
Es ley desde anoche el castigo de cadena perpetua completa para los violadores que maten a sus víctimas y la restricción al beneficio de la libertad condicional. Pero se postergó hasta la semana próxima la iniciativa clave del paquete contra la inseguridad que permite la acumulación de condenas. Los senadores modificaron nuevamente la creación de fiscalías en la Capital Federal que ahora deberá revisar Diputados. Pero lo cierto es que la Cámara alta endureció castigos: suprimió la libertad condicional en caso de que el condenado hubiera cometido crímenes aberrantes, por ejemplo, secuestro seguido de muerte. En general, quienes hayan sido castigados con perpetua tendrán que pasar 35 años en prisión antes de lograr una salida anticipada, en lugar de los 20 que dicta el Código Penal.
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Miguel Angel Pichetto
Según lo aprobado ayer, quienes hayan perpetrado crímenes aberrantes, incluidos violación y robo seguidos de muerte, sufrirán perpetua de manera efectiva, en lugar de la variación entre 15 y 25 años de la ley actual.
En el resto de los casos, para lograr la libertad condicional, los condenados a perpetua tendrán que cumplir 35 años en cautiverio, en lugar de los 20 que fija el Código Penal actual.
Hubo un fuerte debate que se reflejó en los números de la votación.
Quienes pronunciaron críticas de tono subido fueron los que después no levantaron la mano. En contra de las restricciones a la libertad condicional se pronunciaron 4 legisladores contra 51 sufragios afirmativos. En contra estuvieron la frepasista Diana Conti y Vilma Ibarra (Frente Grande) -no funcionó, en este caso, la transversalidad-, a quienes se sumaron el radical independiente Rodolfo Terragno y el socialista santafesino Rubén Giustiniani, quien calificó de «demagógicas» las reformas.
Esas disidencias se redujeron a la mitad al sancionarse la violación seguida de muerte con cadena perpetua. La bonaerense Conti y Giustiniani (PS) fueron a contramano de la mayoría.
Ibarra se manifestó de acuerdo con imponer perpetua a la violación seguida de muerte, aunque no se privó de mezclar en su discurso alusiones fuera de lugar sobre «la fiesta de corrupción de los '90". «No escuchamos pedir aumento para estos delitos», se quejó de sus colegas legisladores cuando nadie estaba hablando del tema sino de la crisis de inseguridad.
«No hay posibilidad de resocializarse con 35 años de prisión para lograr la libertad condicional», se enojó la hermana de Aníbal Ibarra.


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