4 de agosto 2009 - 23:48

Se hizo una operación facial, quedó un año en coma y murió

Una joven que permaneció un año en estado de coma después de someterse a una operación correctiva de tabique nasal murió finalmente en esta ciudad, confirmaron sus familiares.

Se trata de Sonia Paola Torres, que tenía 22 años y nunca se despertó de la anestesia al término de la cirugía de nariz que había decidido realizarse para obtener una mejor estética en una clínica privada cordobesa.

La muchacha, que ingresó en estado de coma el 24 de julio del año pasado, falleció días atrás, confirmó su madre.

"Murió el 12 de julio. Lo único que le funcionaba al 100 por ciento era el corazoncito y dejo de hacerlo", expresó la madre de la joven en declaraciones publicadas este martes en la página web del periódico cordobés La Voz del Interior.

Sonia había sufrido daños cerebrales irreversibles tras someterse a la operación en busca de corregir una desviación de tabique nasal.

La joven entró al quirófano el 24 de julio de 2008 en la clínica privada Inofac de Nueva Córdoba y luego de la cirugía no volvió a despertar, por lo que fue derivada al Sanatorio Allende, donde tampoco pudo recuperarse.

El 14 y 15 de julio pasado, familiares y amigos de Sonia publicaron avisos fúnebres en el mismo diario cordobés, pero la novedad no se relacionó con el caso, que había tenido trascendencia nacional en 2008.

"Pao siempre fuiste una persona especial, un ángel", escribieron sus amigas.

La familia publicó otro aviso en el que agradece "a todos los médicos y enfermeros del Sanatorio Allende por el esfuerzo y dedicación que pusieron y a Tarjeta Naranja por habernos acompañado desde el primer día".

En los avisos fúnebres figura el 13 de julio como fecha del deceso, aunque su madre dijo que ocurrió el 12.

La asociación entre la información ya publicada y el caso de Sonia fue posible gracias a comentarios que salieron al aire por la radio Cadena 3.

Sonia era maestra, estudiaba en la Facultad de Lenguas de la Universidad Nacional de Córdoba y se desempeñaba como empleada de una empresa de tarjetas de crédito.

Juan Ignacio Torres, su padre, dijo tras la operación que la muchacha tenía una "gravísima lesión cerebral" que no le permitía "moverse ni tener noción de espacio ni tiempo ni estar conectada con la realidad".

Su diagnóstico, hacia fines del año pasado, era "cuadriplegia espástica con afasia mixta".

Dejá tu comentario

Te puede interesar