El calendario escolar 2026 ya está definido en todo el país y muestra un escenario desigual. Si bien casi todas las provincias cumplen con el piso legal de 180 días establecido en la Ley 25.864, solo cuatro provincias alcanzarán al menos los 190 días fijados como meta por el Consejo Federal de Educación (CFE) para el ciclo lectivo de este año. Además, más de 700.000 alumnos de primaria, que representan el 15% de la matrícula, no llegarán al mínimo de 760 horas anuales de clase.
Solo cuatro provincias alcanzarán al menos 190 días de clases en 2026 y más de 700.0000 alumnos no cumplirán el mínimo de horas
Aunque los calendarios escolares de los distritos superan el piso legal en casi todo el país, persisten brechas en la carga horaria y no existen datos oficiales sobre los días efectivamente dictados. El promedio nacional baja a 185 días y muestra un retroceso respecto de 2024.
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De acuerdo a datos del informe “Calendarios escolares 2026: horas de clases y planificación provincial del año escolar”, elaborado por Argentinos por la Educación, en el que se relevaron los días y horas de clase programados oficialmente por los ministerios provinciales y no su cumplimiento efectivo (afectado por paros, problemas de infraestructura, ausencias docentes, problemas climáticos u otros factores). Los especialistas subrayan que en la Argentina no existen datos oficiales sobre la cantidad de días y horas efectivos en las aulas, pero sí hay estudios y denuncias que muestran una brecha significativa entre la planificación de los calendarios y el tiempo escolar real.
Solo cuatro provincias llegan a los 190 días de clases
En un primer análisis, que descuenta feriados nacionales y provinciales, asuetos y receso invernal, todas las provincias cumplen con el piso legal de 180 días fijado por la Ley 25.864. El calendario formal, advierten los especialistas, funciona como referencia normativa. La incógnita sigue siendo cuánto de ese tiempo llega efectivamente al aula. En ese sentido, solo cuatro jurisdicciones alcanzan los 190 días establecidos por el CFE: Río Negro (193 días); Santiago del Estero (192); y San Luis (191) son los que integran el podio superando el número, sumando a Mendoza (190) que lo alcanza (ver gráfico 1).
El resto de los distritos queda por debajo del objetivo federal y cuando se descuentan las jornadas institucionales, la única provincia que quedó debajo de los 180 días fue Catamarca (178 días). Consultado por Ámbito, Gustavo Zorzoli, educador, exrector del Colegio Nacional de Buenos Aires y uno de los autores del relevamiento, señaló que “es un hecho que no se cumplen los calendarios”, por lo que “son concretos los efectos negativos de esas pérdidas”. Cabe destacar los datos de la Coalición por la Educación a nivel nacional el cumplimiento efectivo de los días de clases en los últimos dos años ronda entre el 93% y el 94%.
“A esta situación hay que sumar otro factor que viene aumentando en el nivel primario: el ausentismo estudiantil, que erosiona también el alcance de los logros previstos por las autoridades educativas”, agregó el especialista. “Y lo peor es que no hay alternativas para compensar la falta y la discontinuidad de horas de clase”, alertó Zorzoli. Según el informe de Argentinos por al Educación, el promedio nacional de días planificados muestra una leve caída. En 2024 se había alcanzado un pico de 187 días promedio, en tanto en 2025 y 2026 el promedio bajó a 185 días. También cayó la cantidad de provincias que cumplen los 190 días: en 2023 fueron seis provincias; en 2025 fueron ocho y en 2026 solo cuatro.
Zorzoli expresó su preocupación y fue muy crítico: "En la Argentina no cumplir con los acuerdos educativos, como en tantos otros temas trascendentales, no tiene consecuencias para los funcionarios de turno. Ni siquiera el contralor nacional se ocupa de su acatamiento, en especial cuando se sabe que los calendarios firmados y publicados distan en mucho de su concreción durante el año”, reflexionó.
El problema de las horas: siete provincias no garantizan el mínimo de 190 días
La normativa vigente permite cumplir el piso anual no solo por días sino también por horas: 760 horas reloj anuales, equivalentes a cuatro horas diarias durante 190 días. Aunque muchas provincias no alcanzan ese número que estima el CFE, podrían compensarlo con jornadas más largas como alternativa. Sin embargo, en siete provincias una parte significativa de los alumnos no llega a las 760 horas mínimas, tal es el caso de Santa Cruz, La Rioja, Tucumán, San Juan, Río Negro, Buenos Aires y Chubut (gráfico 2).
El cálculo se realiza tomando como referencia la jornada simple —la de menor carga horaria— cuya duración varía entre cuatro y cinco horas según la provincia. En distritos como La Rioja (704 horas anuales), Tucumán (732) o Buenos Aires (736), la jornada no alcanza el mínimo requerido. Teo Saralegui, coordinador de Investigación e Incidencia Pública de Asociación Conciencia, habló con este medio y explicó que “en el intervalo 2020-2026 creció significativamente la cantidad de provincias que hoy en día, descontando los días de vacaciones de invierno, los días de receso, las jornadas pedagógicas, cumplen con los 180 días de clase que establece la ley”. Sin embargo, aclaró, “el ausentismo y la falta de clases sigue siendo un problema muy grave en la escuela, tanto primaria como secundaria”.
Un informe de 2025 publicado por la Secretaría de Educación de la Nación da cuenta de la importancia de la asistencia en el aula para las trayectorias educativas, ya que “la asistencia regular a la escuela es uno de los predictores más sólidos para analizar logros educativos, por encima de resultados previos en las evaluaciones de estandarizadas de aprendizaje”, indicó Saralegui.
A nivel nacional, el promedio estimado es de 796 horas anuales, pero con fuertes diferencias territoriales. Sobre esto surge un dato preocupante: en total, 718.712 estudiantes de primaria no alcanzarían el piso anual, lo que representa el 15% de la matrícula. Pese a esto, la cifra representa una mejora respecto de 2025, cuando se estimaba que el 42% de la matrícula quedaría por debajo del mínimo.
De acuerdo a datos de las pruebas Pisa 2022, indicó el especialista, “donde comparaba los resultados en Matemática, Lengua y Ciencias, entre los alumnos que habían faltado entre una y cuatro veces las dos semanas previas al examen y los que no habían faltado, hay una diferencia de ocho puntos en Matemática, y casi 20 puntos en Lengua y Ciencia”.
Además del cumplimiento de los días de clase establecidos por la normativa, es importante discutir “mecanismos para ver cómo garantizar y promover que los docentes vayan a clase y reducir el ausentismo docente”, manifestó Saralegui. Entre las estrategias, el especialista dijo que “políticas de incentivo salarial, mayor motivación al cuerpo docente” son claves para lograr los objetivos escolares.
En la escuela secundaria, detalló Saralegui, “el promedio de faltas crece año a año” y la situación se complica con el “menor nivel socioeducativo”, donde se observa que “el número de faltas y el ausentismo crecen significativamente”, explicó. “Un informe del Ministerio de Educación de Mendoza en primaria mostro que mientras el promedio de faltas en el sector privado era de 14,5, en el sector estatal era de 23,6. Y en secundaria, mientras el privado el promedio de faltas por alumno era de 11,7 en el sector estatal era de 17”, planteó el especialista.
Críticas por la falta de datos oficiales de días de clases
Los especialistas advierten desde hace años que la Argentina no cuenta con datos oficiales sobre los días y horas efectivamente dictados, un reclamo que persiste ya que es una dificultad para dar cuenta de la dimensión de las limitaciones estructurales. Conflictos laborales o gremiales, problemas edilicios, inclemencias climáticas o cierres anticipados del ciclo suelen generar brechas entre el calendario formal y la realidad. Diversos relevamientos indican que en muchas provincias el ciclo lectivo termina antes de lo previsto o acumula suspensiones informales, pero no existe un sistema nominal consolidado que permita medir con precisión el tiempo real de enseñanza.
El calendario escolar 2026 muestra un sistema que si bien cumple con lo mínimo, desde la normativa, muestra retrocesos en otros aspectos. La caída en la cantidad de provincias que alcanzan los 190 días, la persistencia de brechas en la carga horaria y el hecho de que más de 700.0000 alumnos no lleguen al piso anual revelan que el tiempo de clase sigue siendo una deuda estructural. El cumplimiento formal de la ley no alcanza para garantizar igualdad de oportunidades cuando el acceso al tiempo escolar depende de la provincia en la que se nace.
Sin datos reales, el debate queda atrapado en la planificación y no en el impacto concreto en las aulas. En un contexto de bajos resultados de aprendizaje, alta desigualdad y ajuste económico en los recursos, discutir reformas sin asegurar primero el tiempo mínimo efectivo de enseñanza implica construir sobre una base frágil. El calendario 2026 confirma que el problema no es solo cuánto se enseña, sino cuánto se logra sostener en la práctica.






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