9 de marzo 2004 - 00:00

Testigo de la inseguridad

En su primer día de visita en la Argentina, Timoney (quien ya había estado en 1997 invitado por el gobierno), fue un fiel testigo del clima de inseguridad que se vive en el país. Mientras almorzaba el último domingo en un restorán de Recoleta, presenció un robo a plena luz del día.

«Era el mediodía, y habíamos terminado de comer, cuando unos jóvenes le arrancaron a una mujer el reloj y salieron corriendo», explicó sorprendido por la situación que le tocó vivir con apenas unas horas de hospedado en el país.

Luego continuó con su historia, para resumir en breves palabras una de las complicaciones por las que navega la Argentina en materia de seguridad: «En el área había un policía, vestido con su uniforme, pero no hizo nada para atrapar al ladrón. Y eso es un problema. Si el policía no garantiza que no haya robos, las personas no se sienten seguras y no salen de sus casas, así como los turistas dicen: 'Nunca más volveré'. De esa manera, en vez de tener una ciudad con vida, tendrán una ciudad fantasma».

A su lado, William Andrews agregó que la Policía en el país es « muy estática. Además, la información de los crímenes es muy pobre, no existe el análisis. Eso es una debilidad en las investigaciones». Y concluyó: «Si la Policía aquí tiene pocos recursos, al menos debe utilizarlos estratégicamente».

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