9 de julio 2004 - 00:00

Toma de rehén a metros del Obelisco

Con el rostro cargado de terror, una joven rehén escapó de los brazos de su captor para estallar en llanto, escondida tras la estantería de la farmacia de la cual es empleada. El delincuente, a cara descubierta y expresión que reflejaba cierta tranquilidad, esperaba a ser requisado por la Policía. El hecho ocurrió anoche entre las 21.30 y las 22.45 a metros del Obelisco. El delincuente, de unos 30 años, se entregó a las 22.45, cuando un clima de gran tensión, que se intentaba disimular, se vivía en la intersección de las calles Corrientes y Cerrito, desde donde el malviviente solicitaba a la Policía un chaleco antibalas, la presencia de un juez y de los medios para negociar su entrega y la liberación de su víctima, una empleada de la cadena de farmacias Dr. Ahorro que se desempeña como cajera del lugar. Estaba presente el secretario de Seguridad, Norberto Quantín.

Personal policial instaló por precaución dos anillos de seguridad a 100 y 300 metros, por lo que la avenida 9 de Julio permanecía cortada al tránsito a pocos metros del Obelisco.

El hecho se inició a las 21.30 de ayer en una farmacia ubicada en la intersección de la avenida Corrientes y Cerrito, donde dos delincuentes ingresaron con fines de robo. Cuando el personal policial detectó los movimientos de los ladrones, uno logró escapar y el otro quedó en el interior del comercio. El delincuente, que portaba un arma de guerra, habría salido hace poco tiempo de la cárcel tras purgar una condena. Oculto detrás de la estantería, exigió condiciones mientras la Policía ratificaba que «no hay negociación que valga».

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