Las cinco claves para ser un buen líder en la actualidad

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"Los líderes necesitan ser resilientes, admitir sus errores, permitir que otros se equivoquen y promover la confianza en sus equipos de trabajo. Poder transitar los fracasos y encontrar el modo de ser estrategas", explica, María Fernanda Álvarez Apa, gerente de PwC Argentina.

En la actualidad se les exige a los líderes emergentes que estén al mando en un mundo que no se parece en nada a lo que se haya experimentado alguna vez. Muchas veces la teoría queda obsoleta y nos enfrentamos a desafíos significativos y cada vez más urgentes que afectan a individuos, organizaciones, gobiernos y sociedades por igual.

Estas tendencias pueden estar perjudicando el proceso de toma de decisiones y surge la necesidad de encontrar nuevas alternativas que se adapten a la tan cambiante realidad.

Es por eso que desde la organización global PwC, proponen herramientas claves y señalan las paradojas más importantes para que los líderes tengan en cuenta ya que "constituyen un sistema que los líderes necesitan para navegar y equilibrar con talento mientras manejan un número aparentemente imposible de obligaciones que enfrentan”.

En primer lugar PwC asegura que los líderes deben tener mentalidad global, ser agnósticos respecto del sistema de creencias y la estructura del mercado y estudiantes del mundo y a la vez, ser localistas, y estar plenamente comprometidos con el éxito de un mercado local.

De modo que la paradoja consiste en estar arraigado al mercado local, pero sin perder conexión con lo que pasa en el mundo y ello requiere de una persona capaz de reconocer sus prejuicios y aprender a operar de la manera más efectiva en cualquier ubicación, sin poner en peligro el éxito que podría conseguir en otro mercado en el que desea operar.

En segundo lugar, tiene que ser tradicional, conectar profundamente con el propósito de la idea original y mantener ese valor hasta el presente y al mismo tiempo, ser innovador, impulsar la innovación y probar cosas nuevas; tener el valor de equivocarse y permitir que otros también lo hagan.

“La paradoja se basa en que resulta tentador seguir realizando aquello que hacemos bien y desaprovechar las oportunidades que nos permitirán mantenernos vigentes. Requiere la habilidad de respetar el pasado y decidir qué se debe rescatar de allí para utilizar en el futuro y, al mismo tiempo, tener el valor de probar cosas nuevas” explica al respecto, María Fernanda Álvarez Apa, gerente de People & Organisation de PwC Argentina.

Por otro lado, en la actualidad, deben ser expertos en tecnología; impulsar su mejora continua, y a la vez ser humanistas, comprender profundamente la eficiencia humana en cualquier sistema. La paradoja yace en que, tradicionalmente, aquellos que cuentan con capacidades técnicas no estaban adquiriendo, además, habilidades de comprensión de las necesidades de los colaboradores o sobre cómo liderarlas. Como consecuencia, muchas personas que están impulsando el progreso tecnológico no suelen considerar el aspecto humano de su trabajo.

Ello también sucede a la inversa, ya que aquellos a cargo de los equipos de trabajo no siempre comprenden el impacto que la tecnología tendrá en su negocio.

Álvarez Apa agrega que “los líderes requieren no sólo impulsar el éxito y de esa manera ofrecer un mejor futuro a su equipo y a toda la compañía, sino que también deben encontrar el equilibrio entre el uso de las nuevas tecnologías y el poner el foco en las personas".

“Definitivamente esta paradoja propone el desarrollo de nuevas habilidades y conocimientos, una mentalidad más abierta y sin sesgos ni estereotipos”, explica.

En cuarto lugar, es de gran importancia que un líder sea humilde, promoviendo su resiliencia personal y la de los otros, reconociendo cuándo brindar ayuda y cuándo pedirla.

Pero también debe actuar como héroe, inspirar confianza, instinto competitivo y seriedad. Arriesgándose a tomar decisiones sin contar con toda la información, escuchar múltiples consejos y operar en base a diversidad de aportes, sin perder la vulnerabilidad y la humildad de cometer errores, advertirlos e intentarlo nuevamente.

También la integridad es una de las cualidades esenciales con las que debe contar, generar confianza en sus interacciones y al mismo tiempo actuar como político, es decir, acumular respaldo, negociar, formar alianzas, etc.

La paradoja se basa en que, en un entorno altamente político, las personas pueden perder su integridad. Cubrir las necesidades de otros y gestionar una política para la concreción de ideas exige tiempo.

Se debe trabajar para conciliar los requisitos políticos manteniendo la integridad, ya que sin ella es difícil liderar y es indispensable para mantener al equipo comprometido con los resultados en tiempos de cambio como los de hoy, dónde se ponen de manifiesto temores, equilibrios de poder y ansiedades frente a los nuevos escenarios.

Por último, se espera que un líder sea un estratega, que encuentre información y observaciones analizando el futuro para orientar la toma de decisiones en la actualidad pero que no pierda su rol de ejecutor, cumpliendo con los desafíos actuales de la mejor manera posible.

La paradoja tiene que ver con que, habitualmente, las personas tienen una inclinación hacia la estrategia o la ejecución. El enfoque más poderoso sería poder articular una estrategia, comprender cuánto necesita evolucionar y ejecutarla teniendo presentes tanto las necesidades inmediatas como el futuro próximo.

“En resumen los líderes necesitan ser resilientes, admitir sus errores, permitir que otros se equivoquen y promover la confianza en sus equipos de trabajo. Poder tomar decisiones inteligentes y transitar los fracasos son características opuestas fundamentales que deben poseer y que les permitirá verse como “seres humanos”. Deben encontrar el modo de ser estrategas, diseñar planes para resolver problemas actuales con visión de futuro y ejecutarlos”, finaliza María Fernanda Álvarez Apa.

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