4 de enero 2010 - 09:06
Triple crimen: otro testigo intentó suicidarse
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Antes de que Marcos se quitara la vida, Ariel Vilán, quien tenía vinculación con Forza, se arrojó desde el noveno piso de un edificio en el que se encontraba el departamento de sus padres, en el barrio porteño de Boedo, a sólo once días de que fueran encontrados los
cuerpos.
En cuando al otro episodio, el fiscal Bidone señaló la semana pasada que Marcos "fue inducido" al suicidio, ya que consideró que si bien el hombre se quitó la vida, remarcó que alguien pudo llevarlo a concretar el hecho.
"Por supuesto que me preocupa la muerte del testigo, pero sin tener demasiada letra de esta causa hablé con su novia y me suena más a un suicidio, aunque de algún modo instigado", precisó Bidone.
El fiscal reveló que se desconoce si recibió amenazas, pero aclaró que un amigo le comentó que "se sentía un poco perseguido".
Para el letrado, Marcos era "un testigo de oro en la investigación" y aseguró que le parecía "creíble" en la declaración que había prestado por el caso.
Según trascendió, en los próximos días, el juez Julián Ecolini dispondría la exhumación del cuerpo Marcos, para despejar las dudas sobre su suicidio.
La difusión por televisión de un video en el que se observa el momento en que la formación ferroviaria lo atropella incrementó las dudas acerca de la versión sobre el suicidio de Marcos.
En la imagen, captada por una cámara de seguridad del ferrocarril San Martín, se puede observar cómo la formación arrolla a un cuerpo inerte, tendido sobre una de las vías.
En ningún momento el joven evidencia reacción alguna ante el acercamiento de la
formación, pese a que el maquinista hizo sonar la señal de alerta, por lo que se supone que no estaba consciente en ese momento.
La causa por el triple crimen dio un vuelco fundamental el 21 de diciembre pasado por la detención de cuatro hombres a los que el fiscal sindica como autores de los asesinatos.
Se trata de Cristian Lanatta, preso desde antes en Sierra Chica por una causa por "robo", su hermano Martín, y los hermanos Víctor y Marcelo Schilachi.
La hipótesis que siguen ahora los investigadores se centra en las actividades de Forza vinculadas al comercio irregular de medicamentos, e indica que los crímenes pudieron haber sido cometido en la casa de los Lanatta, en la localidad de Quilmes.



