14 de marzo 2008 - 00:00
Un encuentro religioso convocó a miles de fieles en la 9 de Julio
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Luis Palau
También hubo seis puestos de ambulancias del SAME y dos "estand" de control de la salud de la Cruz Roja, que atendieron a lo largo del festival a un gran número de personas que sufrían descomposiciones por el aglutinamiento.
Asimismo, un hombre, de unos 30 años, y una mujer, de 60, debieron ser trasladados hasta el Hospital Argerich, de esta ciudad, tras sufrir heridas de distinta consideración, aunque se encuentran fuera de peligro.
A las 21.45, con un emotivo y estruendoso aplauzo apareció sobre el amplio y luminoso escenario Luis Palau; acto siguiente pronunció: "Viva Argentina, viva la biblia, y viva Jesucristo", en ese orden dijo.
Tal como viene predicando desde que pisó suelo argentino, Palau insistió en torno a la "necesidad" de la "juventud" de recibir "una guía espiritual" y que "recuerde que Dios los ama".
"Queremos recordarle a la juventud que Dios nos quiere, que puede cambiar nuestras vidas
y llenar el vacío. La juventud necesita una guía espiritual y no se trata de hacerse religioso, sino de tener una relación personal con Dios, porque la juventud necesita esperanza", afirmó Palau.
Con un discurso casi antropológico, se refirió también a los chicos que viven en situación de calle "y dembulan por Florida, la 9 de Julio".
"A todos ellos les digo, y a todos los que están drogados, que vengan corriendo a ver a Jesucristo porque él los va a liberar", aseguró Palau al tiempo que reiteró en varios tramos de su oratoria que "el señor te ama tanto que quiere que seas felíz, acércate a él".
En tanto, si bien hubo una intensa campaña publicitaria para promocionar el festival "Sí a la vida", la movilización de fieles y seguidores de Palau fue impactante si se toma en cuenta que en toda la Argentina sólo entre 4 y 6 millones de personas se reconocen como practicantes de la religión evangélica.
En 2003, el pastor evangelista ya había realizado una convocatoria masiva alrededor del llamado "Monumento a los Españoles" de Palermo, con una convocatoria que en su momento algunos medios estimaron en 50 mil personas y otros elevaron hasta los 500 mil.
En este regreso a Buenos Aires cinco años más tarde, la multitud de seguidores de Palau copó literalmente la avenida 9 de Julio, extendiendo su presencia entre la avenida Corrientes y la avenida Belgrano, lo que ocasionó numerosos inconvenientes en el tránsito y en el regreso a casa de quienes trabajan en el microcentro.
Fue justamente el tema del tránsito y la autorización otorgada por la administración de Mauricio Macri para realizar este festival religioso un viernes en pleno centro porteño, lo que desató las quejas de funcionarios de primera línea del Gobierno nacional.
El propio jefe de Gabinete, Alberto Fernández, y el ministro del Interior, Florencio Randazzo, fueron los más enfáticos en el rechazo a la autorización del acto, al señalar que se trató de una "decisión desafortunada" que provocaría un "disloque" en el tránsito.
Tal fue la reacción de los funcionarios nacionales, que el propio Palau debió salir a pedirle a los ciudadanos porteños "disculpas desde el corazón" por los inconvenientes que pudiese causar su convocatoria, aunque agregó que un festival religioso "es positivo para cualquier sociedad".
Palau, quien ha sido un asiduo visitante de la Casa Blanca durante los gobiernos del Partido Republicano, es tan admirado por su carisma y su oratoria como criticado por su cercanía política con sectores conservadores de Washington y algunos países de América Latina.
Pero, más allá de las disputas políticas, el festival comenzó en torno a las 19:00 y tuvo entre sus principales figuras artísticas al bailarín Maximiliano Guerra, a la cantanta tanguera Amelita Baltar, el grupo Los Náufragos y la banda cristiana Rescate.
La convocatoria se repetirá mañana desde las 15:00 en el mismo lugar, y se espera que la
respuesta de los fieles sea masiva, del mismo modo en que lo fue la primera noche.




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