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Fiscales sin jefe
Es un dato grave que en un país donde las investigaciones judiciales están en manos de los fiscales, tanto a nivel nacional como en la provincia de Buenos Aires -la más golpeada por la inseguridad-, las fiscalías estén virtualmente acéfalas. A paso lento (hoy cierra el período para presentar impugnaciones), avanza en el Congreso nacional la designación de Esteban Righi como procurador general de la Nación. En Buenos Aires, en tanto, tras la muerte de Eduardo Matías de la Cruz, se desató una pulseada, cruzada por las tensiones políticas y la crisis entre Eduardo Duhalde y Néstor Kirchner, para definir quién será el futuro jefe de los fiscales bonaerenses.
Esteban Righi
Al punto que quedó casi olvidado el debate sobre quién ocupará otra vacante sensible en la Justicia: la butaca que, jubilación mediante, dejó huérfana Juan Manuel Salas en la Suprema Corte provincial. Hasta hace dos semanas, era tema obligado; ahora lo es la Procuración.
• Audiencias
En las próximas horas, Felipe Solá firmará el decreto que reglamenta un nuevo régimen de selección del procurador y los integrantes de la Corte: es un modelo de audiencias públicas e impugnaciones similar al que el gobierno nacional estrenó con Eugenio Zaffaroni.
De algún modo, según el argumento que se difunde desde La Plata, ese régimen de selección clausura la alternativa de que se proponga o se designe a un funcionario que no sea «apto» para el cargo. No agregan, en voz alta al menos, ningún nombre en ese casillero.
Lo cierto es que el próximo procurador bonaerense -así como el cargo que dejó vacante Salas en la Suprema Corte de Justicia provincial- será designado mediante ese esquema que se diseñó desde el Ministerio de Justicia que comanda Eduardo Di Rocco.
• Preferencias
Solá, dicen quienes tratan a diario con él, todavía no tiene candidato. Tiene preferencias. Es inevitable que, ante cada cargo libre ligado a lo judicial, en la Casa de Gobierno se mencione a un amigo del gobernador: Joaquín Da Rocha, hoy delegado del PEN en el Consejo de la Magistratura.
Da Rocha, íntimo además de la vice Graciela Giannettasio, una duhaldista de sangre azul, podría ser una figura útil para contribuir al frágil equilibrio del peronimos de Buenos Aires.
Pero en lista figuran nombres de todo «pedigrí»: los supremos Eduardo De Lázzari y Daniel Soria; los fiscales generales de Quilmes Marcelo Draggi y de La Plata Héctor Vogliolo, y el subprocurador Juan Angel de Oliveira integran el festival de postulados.
También aparecen el juez federal Alberto Durand, Guillermo Moreno -funcionario de la Procuración que estuvo al frente de la Oficina Anti Corrupción- y la diputada duhaldista María del Carmen Falbo, otro apellido recurrente a la hora de postular para sillones judiciales.
Y dos figuras más que, no sin malicia, alguien agregó a la nómina: el ahora kirchnerista Marcelo Saín y Alberto Beraldi, mano derecha de León Arslanian, que fue ministro de Seguridad por unas horas y ahora se quedó a cargo del estudio de socio jurista.

