12 de octubre 2022 - 00:00

La última arteBA destacó en oferta e innovaciones

Las ventas, tanto privadas como oficiales (como las del Moderno) volvieron a colocar en buen nivel a la feria tras la pandemia y sus propios problemas.

ArteBA. Una visitante de la feria en el nuevo predio de Costa Salguero.

ArteBA. Una visitante de la feria en el nuevo predio de Costa Salguero.

El domingo, en el luminoso territorio del Centro Costa Salguero, la feria de arte contemporáneo arteBA cerró una edición realmente exitosa. La vista del Río de la Plata, la generosa superficie dedicada a las galerías y el provocativo diseño irregular de Horacio Torcello, potenciaron la visibilidad y el lucimiento de las obras de más de 400 artistas, 71 galerías y varios proyectos especiales. Los problemas recientes desatados por la pandemia y la mala administración de los últimos años, pasaron al olvido. La excelencia evidente del arte argentino y una gestión eficaz inspiraron a los patrocinantes decididos a brindar un firme impulso al mercado. Arteba, que llegó a ser la mayor feria de Latinoamérica, vuelve a ser una institución sin fines de lucro dedicada a poner en la mira el arte contemporáneo argentino. Así, los grandes museos del circuito internacional y de las provincias, llegaron para realizar sus compras.

Resulta difícil mencionar a los artistas que movilizaron a los espectadores -por momentos demasiado numerosos para disfrutar de una experiencia estética-, pero desde la entrada se divisaban las obras de Clorindo Testa, Antonio Berni, Rómulo Macció, Alejandro Kuropatwa, Julio Le Parc, Nicolás García Uriburu y Tomás Saraceno, con los “Altocumulus” que deslumbraron al público de la Bienal de Venecia.

El recorrido de la sección principal deparó gratas sorpresas. Allí estaban, un misterioso y atractivo autorretrato de Karina Peisajovich, los paisajes de Juan Pablo Renzi, la escultura de Gabriel Chaile, una estupenda pintura de Hernán Marina, unos cascos de Fabián Bercic y una obra de Mondongo de la serie “Esa boca tan grande” (2004) dedicada a Caperucita Roja, junto a un fragmento del “Paisaje” oval que sorprendió al público de arteBA hace diez años. El video “La Marabunta” de Narcisa Hirsh, una pintura de Santiago García Sáenz, las obras de Víctor Magariños, las pinturas de nuestro primer artista abstracto, Juan Del Prete y de Yente, su mujer, al igual que un dibujo de Alicia Penalba junto a su escultura, estuvieron entre los trabajos más elogiados por los entendidos. Luego, en la feria se podía rastrear la línea estética de los personajes de Marcia Schvartz, cuyo referente es Antonio Berni, y la potente influencia de ambos en las nuevas generaciones- de este modo se percibía la diversidad estética del arte argentino.

Por primera vez, se incluyó en arte BA una muestra de arte NFT, proyecto de la galería Aura VTV, con obras del artista e ingeniero Franco Palioff. En el sector Utopía se desarrolló esa primera muestra de arte NFT o criptoarte. “La galería llega a arteBA con una propuesta que busca cuestionar la relación entre lo virtual y el soporte físico. El artista Franco Palioff, ingeniero nuclear recibido del Instituto Balseiro, aplica su conocimiento técnico al arte, y despliega las aristas expresivas de la escultura, la robótica, la imagen 3D y la pintura al óleo”, dijeron los galeristas. Radicado en Alemania, Palioff (Argentina, 1988) participó en muestras individuales y colectivas.

Como ya trascendió durante el fin de semana, el Museo Moderno incorporó a su acervo un total de 10 obras que adquirió en arteBA, tres mediante el Programa de Adquisiciones para Museos Nacionales e Internacionales de Fundación arteBA y la contribución de la Comisión Directiva de la Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno, presidida por Inés Etchebarne; y otras siete en la feria.

“Las obras adquiridas son ‘Fucsia’ (2019 ) y ‘Señora en las vías’ (2021), de la artista Valentina Liernur, de galería Isla Flotante (Buenos Aires); y ‘El sueño equivocado’ (2021) de la artista Mariela Vita, de NN Galería (La Plata)”, informaron desde la institución. Participaron en la adquisición por parte de Asociación Amigos del Museo de Arte Moderno de Buenos Aires: Andrea Arditi Schwartz, Chantal de Erdozain, Inés Etchebarne, Marisa Koifman, José Luis Lorenzo, Diego Mohadeb, María Cecilia Nuñez, Daniel Jorge Razzeto y Andres Zenarruza.

“En marco a esta nueva edición de la feria arteBA, el Moderno ha consolidado otras siete adquisiciones, resultado de las investigaciones de los departamentos de Curaduría y Patrimonio, que se concretaron gracias al apoyo del Comité de Adquisiciones, sus mecenas y fondos del gobierno porteño”, agregaron.

Dentro de este programa se adquirieron: “Sin título” (1968), de Noemí Gerstein, galería Alejandro Faggioni; “Ferbor” (2020), de Carlos Herrera, galería Ruth Benzacar; “Sin título” (2021), de Máximo Pedraza, de Mite Galería; “The respeto como es” (2022), de Hoco Huoc, de Mite Galería; y “Eras” (2022), “Culpas” (2022) y “Penicilina” (2022) de Federico Roldán Vukonich, de galería Fuga. “El Programa de Adquisición de Museos contribuye así a enriquecer el patrimonio de los museos y valorizar las obras de artistas argentinos”, dijeron.

Desde un punto de vista didáctico, la megamuestra puso frente a los ojos del público masivo muchos artistas que, lejos de los centros de consagración y con el Museo Moderno durante años cerrado, son escasamente conocidos. Al bullicio del espacio joven ahora llamado Utopía, se sumó el de las performances y los brindis del momento del cierre para celebrar los premios, el acierto de la elección de Costa Salguero y sobre todo, las ventas, que superaron largamente las expectativas de los galeristas y se multiplicaron en los espacios jóvenes.

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