24 de abril 2023 - 00:00

“Las cosas maravillosas” vuelve con su mensaje de optimismo

La obra de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe, que en 2022 interpretó Peter Lanzani, tendrá ahora elenco rotativo y dirección de Mey Scápola.

Las cosas maravillosas. Lali González y la directora Mey Scápola.

Las cosas maravillosas. Lali González y la directora Mey Scápola.

Se inicia hoy la segunda temporada de “Las cosas maravillosas”, la obra de Duncan Macmillan y Jonny Donahoe que giró por el mundo y el año pasado se presentó en Buenos Aires con Peter Lanzani, mientras esta vez la hará Lali González y dirección de Mey Scápola, como comienzo de una lista de actores y actrices que harán temporadas de ocho semanas, comenzando por la paraguaya González a la que seguirá en dos meses Franco Masini.

Con funciones los lunes y martes en el Multiteatro Comafi, la obra se ocupa de la salud mental y un protagonista que busca ayudar a su madre a salir de la depresión, recordándole las cosas maravillosas por la que vale la pena vivir. Conversamos con Scápola.

Periodista: ¿Cuál es el desafío de hacer la misma obra con diferentes actores?

Mey Scápola: Tiene que ver con que el publico entienda que esto no es un reemplazo sino que es un ciclo de actores rotativo. En todo el mundo donde se hace es igual. Se representa durante ocho semanas y cada actor imprime su espíritu a la obra. La había visto con Peter Lanzani, había visto el documental sobre la obra, hecha por relatores, porque pueden ser actores como otra clase de artistas. La leí, me conmovió, me divirtió, me dio ganas de dirigirla.

P.: ¿Cómo aborda el tema de la salud mental?

M.S.: Indagar, no estigmatiza. Como todos los temas, si hay respeto se puede tocar desde muchos lugares.

P.: ¿Cómo encaró la dirección y puesta?

M.S.: Hay pautas que pide el autor, por caso, que sea lo menos teatral posible, que no haya luz desde escena, hay pedidos específicos desde el libro. Traté de no casarme con ese pedido pero sí entender que se está haciendo en un teatro, con butacas, porque pudo hacerse en otros lados en el mundo. El año pasado se hizo todo arriba del escenario, y mi manera fue poner butacas sobre el escenario como un guiño al espectador para que cuando entre entienda que hay algo no convencional, que todos juntos cuentan esa historia. Sin ser teatro participativo, claro, que es un concepto que no me gusta, como espectadora me pone incómoda. Pero si sentir que es una experiencia teatral, no en el sentido snob de experiencia inmersiva sino en cuanto a que el público completa la historia.

P.: ¿Qué aportó la actriz a esta versión?

M.S.: González fue elegida porque seguir con una mujer después de Lanzani me parecía interesante, que sea extranjera también le daba color porque tiene que ver con que no importa quién cuenta esta historia si está contada desde el corazón, con brillo, alegría, humor. Puede ser hombre, mujer, no importa el género, la edad, la nacionalidad. Lo que conversé con la actriz es la necesidad de que ella se meta, que tenga ganas, que profundice, y hasta el día del estreno el proceso crece, nunca hay una función igual a otra porque el público influye mucho en cómo se arma la historia. Conversamos sobre que la obra tenía que estar viva y siendo en escena, no podía estar contando.

P.: ¿Qué otros temas toca la obra?

M.S.: Es una historia de amor, resiliencia, generosidad, donde tenemos que ver que la vida tiene todo eso, que es durísima, compleja y difícil y al mismo tiempo maravillosa. Es una obra que invita a vivir el presente, a sentir que si uno tiene que hacer una lista de cosas por las que vale la pena estar vivo, levantarse a la mañana, ser feliz con los hijos, o la carrera que eligió, o estar solo, hacer un viaje, poder conectar. Aborda el tema de la maternidad, el primer amor, el amor por la literatura, la infancia. El narrador hace un recorrido desde sus 7 años hasta 20 o 30 años después dependiendo de la edad de quién la haga.

P.: ¿Cómo ve la escena teatral?

M.S.: Hace mucho no recordaba una cartelera tan interesante, diversa, compleja, tanta gente talentosa, tantas propuestas, como este verano que compartí “Desnudos” en Mar del Plata y Calle Corrientes con tanques terribles, una escena independiente variopinta, actores y directores emergentes muy buenos, mucho texto, hay ahora autor y director que dirigen sus propios textos, es algo hermoso de ver. El alternativo sube a la Calle Corrientes, se rompió la barrera, todo es teatro, y estamos todos en la misma búsqueda. Veo la escena brillante. Podría ser uno de los ítems de las cosas maravillosas, la escena teatral en Buenos Aires.

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