26 de enero 2026 - 14:00

Alerta global: la Tierra enfrenta su tormenta solar más potente en las últimas dos décadas

El planeta esta expuesto a uno de los eventos más intensos registrados en la magnetosfera que no ocurría desde 2003.

La Tierra enfrenta una tormenta solar más intensa registrada en los últimos 20 años.

La Tierra enfrenta una tormenta solar más intensa registrada en los últimos 20 años.

Cadena 3

Una tormenta de radiación solar de nivel S4 impacta actualmente la Tierra, según confirmó la Oficina Nacional de Administración Oceánica y Atmosférica de Estados Unidos (NOAA). Este fenómeno es el evento más intenso registrado en la magnetosfera terrestre desde finales de 2003, marcando un hito en la actividad solar contemporánea.

El origen del evento se remonta a una serie de erupciones en la superficie del Sol, que desencadenaron un flujo de protones energéticos a velocidades cercanas a la de la luz. Los sensores del satélite GOES detectaron el aumento repentino de estas partículas, que penetraron la atmósfera en las regiones polares.

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El origen del fenómeno: una eyección de masa coronal masiva

El evento S4 es el primero de esta magnitud en más de dos décadas, según el boletín técnico del Space Weather Prediction Center del 19 de enero de 2026. Los técnicos de la NOAA monitorean la trayectoria de estas partículas cargadas, que fluyen hacia el planeta con potencial para afectar sistemas críticos.

Las tormentas solares se vinculan a dos procesos principales: las erupciones solares y las eyecciones de masa coronal (CME). Las primeras son explosiones repentinas de radiación electromagnética, mientras que las segundas consisten en gigantescas nubes de plasma y campos magnéticos que se desprenden de la atmósfera solar. Cuando estas nubes alcanzan la Tierra, interactúan con su campo magnético y generan tormentas geomagnéticas.

Por qué este evento de radiación supera los registros desde 2003

El último evento S4 registrado ocurrió durante las tormentas de Halloween en octubre de 2003, cuando múltiples satélites sufrieron daños permanentes y Suecia experimentó cortes masivos de energía eléctrica. El ciclo solar actual superó las predicciones iniciales en intensidad y frecuencia de erupciones de clase X, convirtiendo este evento en un hito sin precedentes en el siglo XXI.

Los científicos del Observatorio Real de Bélgica destacan que la región activa del Sol responsable de este fenómeno muestra una complejidad magnética inusual. La densidad de partículas cargadas aumentó la probabilidad de descargas electrostáticas en componentes delicados de cohetes y satélites, obligando a empresas espaciales a posponer misiones programadas.

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Riesgos y precauciones para el sistema eléctrico y las comunicaciones

Las aerolíneas comerciales que operan rutas transatlánticas y transpolares recibieron alertas para modificar sus planes de vuelo, ya que la radiación S4 puede causar errores en los instrumentos y aumentar la exposición de las tripulaciones. El Centro de Control de Misiones en Houston vigila la integridad de los sistemas electrónicos en la Estación Espacial Internacional, donde los protones solares pueden provocar fallos en las memorias de las computadoras y degradar los paneles solares.

Las comunicaciones por radio de alta frecuencia en zonas polares sufren interferencias debido a la absorción en la capa D de la atmósfera, lo que bloquea las señales necesarias para la navegación aérea y marítima. Los operadores de satélites activaron protocolos de seguridad para prevenir el "latch-up", un cortocircuito provocado por el impacto de un protón en un microchip.

Aunque la población general en latitudes medias no percibe efectos directos, los organismos espaciales internacionales recomiendan el uso de sistemas de navegación alternativos ante posibles errores en las señales de GPS. Las auroras boreales y australes pueden aparecer en zonas atípicas, pero los riesgos mayores se concentran en el sector tecnológico y aeroespacial.

Un evento extremo, como el Evento Carrington de 1859, serviría como referencia histórica. En aquella oportunidad, los sistemas telegráficos fallaron en varias partes del mundo. Si un fenómeno similar ocurriera hoy, el impacto sería mayor debido a la dependencia global de la tecnología, con pérdidas económicas significativas y la necesidad de medidas de emergencia en múltiples países.

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