El país vuelve se encuentra en una racha de calor intenso, con días consecutivos marcados por temperaturas muy elevadas. Ante este escenario, el Servicio Meteorológico Nacional, emitió una alerta amarilla para distintas provincias y advirtió sobre posibles efectos en la salud y el desarrollo de actividades cotidianas.
Ola de calor en la Argentina: qué es el muro atmosférico, el fenómeno del clima que mantiene las temperaturas extremas
Un bloqueo en la atmósfera impide el ingreso de aire frío y prolonga varios días de calor intenso. Cuándo cambia el patrón y llega el alivio.
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El SMN emitió advertencias para varias provincias ante temperaturas elevadas y riesgo para la salud.
Este cuadro se explica por el llamado “muro atmosférico”, un bloqueo que impide el avance de aire más fresco y sostiene el calor durante varios días. Este patrón favorece jornadas con cielo mayormente despejado, altas temperaturas y noches con escaso descenso térmico, sobre todo en la región central del país.
Qué es el “muro atmosférico” y por qué sostiene el calor
El fenómeno conocido informalmente como “muro atmosférico” responde a un sistema de altas presiones que permanece casi inmóvil sobre la región. Ese esquema obliga a una circulación de viento del norte persistente, que transporta aire cálido desde latitudes más bajas y evita la renovación de masas de aire. Al no avanzar frentes fríos, el calor se acumula día tras día y se refuerza el estrés térmico.
A la estabilidad del sistema se suma un proceso clave: la subsidencia. El aire desciende lentamente desde capas altas, se comprime por el aumento de presión y se calienta. Este mecanismo, junto con cielos despejados y muchas horas de radiación solar directa, potencia el calentamiento del suelo y del aire cercano a la superficie, consolidando máximas elevadas.
En la primera etapa del evento, el calor se presenta más seco, con humedad relativamente baja. Esa combinación puede resultar engañosa: el cuerpo pierde líquidos con rapidez y la percepción de incomodidad llega tarde. Con el correr de los días, el patrón cambia: el centro de alta presión se desplaza levemente y habilita el ingreso de aire húmedo desde el norte, elevando la sensación térmica y el impacto del calor.
Entre lunes y miércoles, el calor húmedo se afianza en la región pampeana y el norte patagónico. En áreas urbanas densas, la sensación térmica puede acercarse a valores cercanos a 40°C. Además, se esperan noches tropicales, con mínimas por encima de 24–25°C, lo que dificulta el enfriamiento natural de viviendas y edificios.
Cuándo empezará a ceder el calor
El bloqueo persistirá al menos 48 horas más, aunque de manera gradual comenzará a debilitarse. Podría avanzar un frente frío débil con tormentas aisladas y un descenso moderado de la temperatura, suficiente para cortar la persistencia del calor, pero sin un cambio rotundo de masa de aire. El alivio más claro se proyecta hacia mitad de semana, cuando el viento rote y permita un descenso de las máximas.
En la Ciudad de Buenos Aires y alrededores, el calor seguirá siendo protagonista al inicio de la semana, con máximas altas y cielo mayormente despejado. Hacia el miércoles se espera un leve descenso térmico y condiciones más estables, con valores algo más bajos que los picos recientes y ráfagas ocasionales.
El Servicio Meteorológico Nacional mantiene alertas por temperaturas extremas, tormentas y vientos en varias provincias. Estas condiciones pueden tener efectos leves a moderados en la salud, con mayor riesgo para personas mayores, niños y quienes padecen enfermedades crónicas.
Riesgos de contraer un golpe de calor: cómo prevenirlo
El golpe de calor es el cuadro más grave asociado a estas olas térmicas. Para prevenirlo, es fundamental reconocer las señales tempranas y actuar rápido para prevenir un cuadro grave. Con la información necesario y ciertos hábitos simples, es muy fácil reducir los riesgos de un golpe de calor y atravesar el verano con mayor seguridad.
Especialistas dialogaron con Ámbito, enumerando una serie de pautas básicas para reducir riesgos durante jornadas de temperaturas extremas:
- Hidratación: beber líquidos fríos de manera regular. Los adultos deben consumir al menos dos litros diarios y los lactantes tomar pecho con mayor frecuencia.
- Ambientes: permanecer en espacios ventilados, frescos y secos. Evitar la exposición al sol entre las 10 y las 17 y buscar sombra al aire libre.
- Ropa: utilizar prendas claras, livianas, sueltas y de algodón; sumar gorras o sombreros para protegerse del sol.
- Alimentación: priorizar frutas y verduras con alto contenido de agua y evitar comidas pesadas.
- Actividad física: realizar ejercicio por la mañana o al atardecer y mantenerse hidratado antes, durante y después.
- Cuidado de niños y adultos mayores: asegurar acceso permanente a líquidos y permanencia en lugares frescos y ventilados.
La prevención y la detección temprana resultan claves para evitar complicaciones en un escenario de temperaturas cada vez más extremas.







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