La Boquería logra algo poco frecuente: unir la energía del bodegón porteño con el espíritu del tapeo español en un mismo espacio. Apenas se cruza la esquina de Soler y se ingresa al salón, el aroma a leña encendida aparece de inmediato y despierta el apetito sin esfuerzo. La luz cálida y el murmullo amable construyen un ambiente que invita a quedarse más tiempo del previsto, donde los platitos conviven naturalmente con la parrilla y cada uno parece pensado para compartir, brindar y regresar.
Bodegón moderno en Palermo: parrilla, vermut y tapeo en un solo lugar
En una esquina vibrante de Palermo, este bodegón contemporáneo combina platitos ibéricos, cortes a la leña y una hora vermutera que convierte cualquier tarde en excusa para quedarse.
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Dirección: Soler 5101, Palermo.
La experiencia de Palermo suele desplegarse con un ritmo muy propio de los bares españoles, donde el tapeo marca el comienzo de todo. Antes de que lleguen los cortes de parrilla o los platos más contundentes, la mesa se llena de pequeñas preparaciones que funcionan como una invitación a explorar sabores, texturas y combinaciones.
Menú de La Boquería
La carta despliega boquerones, tortilla con mozzarella y panceta, gambas al ajillo, burrata con jamón serrano y pesto, además de bocadillos que cruzan ambas tradiciones, como el choripán de cerdo con provoleta o las empanadas de asado. Son porciones pensadas para compartir, para probar un poco de todo y dejar que la mesa se llene.
Después llega el momento de las brasas: la parrilla a la leña que utiliza quebracho colorado y espinillo, dos maderas que aportan carácter propio al fuego. Esa combinación ordena el ritmo del salón con achuras clásicas —mollejas, chinchulines, chorizo y morcilla— y una selección de carnes que cumple con lo que promete: entraña, vacío, bife de chorizo, asado especial y una tabla de carnes ideal para compartir entre tres o cuatro personas. Entre todos los cortes, uno de los más pedidos por turistas y habitués es el ojo de bife, que se sirve en una porción generosa de 500 gramos y se cocina exactamente al punto que el comensal elige. La pieza llega jugosa, con una costra marcada por el calor del quebracho y un interior tierno y jugoso.
Para quienes buscan alternativas fuera de la parrilla, la cocina ofrece opciones igual de tentadoras: ribs con barbacoa casera, milanesa de peceto, pesca del día o pastas con impronta mediterránea.
Por la tarde, el plan se transforma. De martes a domingos, entre las 17 y las 21, la “Hora Vermutera” instala el ritual del 2x1 en vermut y convierte a La Boquería en punto de encuentro para el after office. La escena se completa con Aperol Spritz, Negroni o gin tonic, ideal para estirar la charla y dar una mirada hacia la parrilla para entender que la noche puede continuar sin cambiar de mesa.
El cierre mantiene el tono clásico: tiramisú, flan casero, panqueques o mousse de chocolate, acompañados por una carta de vinos que recorre distintos estilos. Todo sucede en un ambiente distendido, con mesas que invitan a quedarse y un servicio que propone combinaciones sin solemnidad.
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