8 de marzo 2026 - 00:00

Principio de revelación: la industria en retroceso y Javier Milei exhibe alianzas

Mientras el Presidente se muestra junto a Donald Trump en EEUU, en el país la industria sigue dando malas noticias. Se cierran fabricas y los números son cada vez más preocupante. El Gobierno se abraza a la inflación relativamente baja y a la pax política con los mandatarios provinciales.

La industria encienden alarmas que el Gobierno ignora.

La industria encienden alarmas que el Gobierno ignora.

Depositphotos

La industria volvió a colarse en el centro de la agenda. No por decisión del Gobierno, sino por la contundencia de los datos. En los últimos días se acumularon informes académicos y privados que advierten sobre la caída de la actividad manufacturera y obligan a reabrir una discusión incómoda para la narrativa oficial: cuánto del ajuste puede sostenerse sin afectar el entramado productivo.

Javier Milei insiste en la construcción del empresario industrial como uno de los enemigos. La Libertad Avanza (LLA) utiliza como combustible la táctica del conflicto permanente y sube y baja del ring a distintos adversarios. El sábado el Presidente volvió a dedicar un posteo en redes contra Paolo Rocca, ahora por haber participado de un acto en Brasil junto a Lula, en la inauguración de una escuela. “Principio de revelación”, escribió Milei, ya en los Estados Unidos, donde compartió agenda junto a Donald Trump en plena guerra de Medio Oriente.

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Pero el principio de revelación llega a través de datos del mismo Gobierno. La industria y el empleo industrial aparecen entre los más castigados del modelo libertario. Un compilado, breve. El viernes, el INDEC difundió que la industria manufacturera encadenó su séptima caída interanual consecutiva en enero, con una contracción de 3,2% en términos interanuales. Según un informe de la Facultad de Ciencias Económicas de la Universidad de Buenos Aires (UBA), en base a datos de la Secretaría de Trabajo, en la era Milei se perdieron 160 puestos de trabajo por día en el sector, con un Producto Bruto Interno (PBI) per cápita industrial similar al de 1985. A nivel global, un trabajo de Audemus reflejó que Argentina tuvo la segunda peor caída industrial del mundo en los últimos dos años, solo superada por Hungría, con un desplome del 7,9%.

Se podría seguir. Reportes sectoriales y cámaras empresarias vienen señalando el mismo fenómeno: caída del consumo interno, mayor competencia importada y empresas que postergan inversiones a la espera de señales más claras sobre el rumbo económico. Inclusive, también esta semana se conoció el reporte de las terminales automotrices nucleadas en ADEFA: se informó una caída del 30% en febrero.

Las automotrices, las fábricas de línea blanca y la construcción (también por el parate de la obra pública) aparecen como las industrias más afectadas. Todas ellas son demandantes de acero, sector donde talla Paolo Rocca, con Techint. Esa industria tiene un componente adicional: un sobrante de acero a nivel mundial calculado en 680 millones de toneladas, principalmente de origen chino, que llega a mercados abiertos como el argentino a precios con los que el país no puede competir. Argentina apenas consume 4 millones de toneladas.

En el Gobierno relativizan esas alarmas. La explicación es conocida: todo proceso de estabilización genera ganadores y perdedores en el corto plazo y el objetivo central sigue siendo consolidar la baja de la inflación. Es la variable que Javier Milei eligió como principal indicador de éxito de gestión. De allí la apertura que busca bajar precios en el mercado interno, tasas elevadas para evitar presión sobre el dólar y un ajuste fiscal que obliga a sostener la motosierra encendida, más aún cuando se observa una caída en la recaudación. Según ARCA, la disminución fue del 9% en febrero en términos reales.

En cuanto al IPC, con el escándalo del nuevo índice ya disipado y Marco Lavagna fuera del INDEC, los números no parecen alentadores de cara a la difusión del dato de febrero previsto para este jueves. El último Relevamiento de Expectativas de Mercado (REM) del Banco Central, realizado en base a la opinión de bancos y consultoras de la city, reajustó previsiones hacia arriba. Un 2,7% para febrero, cuando en el REM previo se esperaba un 2,1% para el mes en cuestión. Para el acumulado del año el sector privado prevé un aumento del 26,1%, 3,6 puntos porcentuales por encima de lo que indicaba el informe de enero.

Porque mientras la inflación se mantiene en niveles que oscilan entre el 2,5% y el 3%, la actividad muestra señales más ambiguas. Y esa tensión empieza a filtrarse en el debate público. La industria suele ser el primer termómetro de ese clima, al igual que el consumo.

Respecto a esto último, un interesante estudio de Apliconomy determinó que los habitantes de Córdoba fueron 7,3% menos al supermercado que hace dos años y gastaron un 6% menos por cada compra. “Los hogares compran menos bebidas y artículos de almacén para destinar los pesos disponibles a alimentos frescos (carnes, lácteos y verduras), de ingesta inmediata y de primera necesidad”, señala el documento, que también indica que subió la compra de indumentaria en supermercados, de consumidores que esquivan los shoppings.

En cuanto a la economía, el EMAE, indicador de la actividad económica, le dio bien al Gobierno, con un crecimiento del 3,5%. Sin embargo, el número refleja “dos economías que no se parecen entre sí”, en términos del último reporte de Ficonomics, consultora de Emiliano Estrada, exministro de Economía de Salta y exdiputado nacional. Según esta mirada, hay una economía “protagonizada por el agro (cosecha récord de trigo) y las finanzas (despegue de crédito), y otra habitada por trabajadores industriales, empleados de comercio y obreros de la construcción que atraviesan su segundo año consecutivo de actividad deprimida”.

El trabajo, que hace un repaso por las principales variables, mira hacia adelante: “El dato de inflación de marzo será el termómetro del trimestre. Si perfora el 2,0% mensual, habilitaría al BCRA a acelerar la baja de tasas y consolidaría el ancla cambiaria”. Y agrega: “Si supera el 2,5% —presionado por el shock energético externo, el ajuste educativo de inicio de año y la inercia del núcleo—, el margen de maniobra se cierra: reservas bajo presión, tasas que no pueden bajar y una cosecha que todavía no llegó a los puertos. El primer trimestre de 2026 define si el programa tiene una segunda velocidad o si los frentes abiertos empiezan a realimentarse”.

La política, en vilo

En ese contexto, el Gobierno busca reforzar otro frente: el político. El viaje de Milei a Estados Unidos apunta a consolidar vínculos con la administración norteamericana y con el mundo financiero, pero también tiene un objetivo doméstico. La Casa Rosada quiere mostrar respaldo internacional en un momento en que el programa económico entra en una fase más exigente.

La foto política incluye, además, un dato que el oficialismo se esfuerza por subrayar: el acompañamiento de varios gobernadores. Para el Gobierno, esa red de apoyos resulta clave para sostener la gobernabilidad en un escenario económico todavía delicado. Los mandatarios se encargan de avisar que para el Argentina Week de Nueva York —que congregará rondas de negocios y encuentros con directivos de las finanzas mundiales como JP Morgan— coincidirán en la agenda, pero no en el vuelo. Aun así, es otro principio de revelación.

Los mandatarios fueron centrales para el verano político de las sesiones extraordinarias, cuando Milei obtuvo victorias resonantes, reforma laboral incluida. El dialoguismo está encendido y ahora los jefes provinciales podrán volver a ser llave de la reforma política. Esperan que no haya PASO (un problema para el peronismo fracturado), que se consagre la boleta única papel y que haya mayor flexibilidad del calendario electoral.

Es que LLA les reclamará a los gobernadores que no desdoblen, como hicieron mayoritariamente en 2019 y en 2023. Pero para levantar el pulgar los mandatarios deberán atarse a una promesa incierta: que Milei no les ponga candidatos de fuste para competirles en sus pagos, a cambio de los favores parlamentarios (y quizás electorales). Un juego que rondará en Manhattan, aunque difícilmente calcen los momentos para dejar asentada la preocupación.

Desde ya, los gobernadores hacen equilibrio entre el clima en sus provincias y el respaldo a las políticas del Gobierno. La actividad industrial a la baja golpea a todos. Lo expuso, quizás sin quererlo, el mendocino Alfredo Cornejo, al postear a modo celebratorio el tercer lugar de la provincia cuyana en cuanto a empleo registrado… pero sin considerar que Mendoza aun así cerraba con caída, con un -0,6%. “Solo nos superan Neuquén y Río Negro, provincias impulsadas por el fenómeno de Vaca Muerta. Detrás de ese gran motor energético, Mendoza aparece en el podio del crecimiento del empleo privado en Argentina”, expresó Cornejo.

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Esos dos distritos patagónicos son los únicos con crecimiento en los dos años. Mendoza aparece tercera y ya con el signo menos, en un ranking alarmante que cierra con el -16,2% de Santa Cruz. Estos son datos oficiales, del Informe de la Situación y Evolución del Trabajo Registrado (SIPA).

Principio de revelación, diría Milei.

Congreso, en pausa

La apertura de sesiones ordinarias había dejado la sensación de que se venía una etapa de confrontación intensa entre el Gobierno y la oposición. El discurso de Milei ante la Asamblea Legislativa fue uno de los más combativos de los últimos años: chicanas, provocaciones y un tono de campaña permanente que convirtió el recinto en una tribuna política.

Pero después de ese pico de tensión, esta semana el Congreso entró en una calma inesperada. Pasada la catarsis del discurso presidencial, la actividad parlamentaria se planchó. No hubo avances concretos en el paquete de reformas que el oficialismo prometió impulsar y tampoco aparecieron nuevos proyectos de peso en la agenda legislativa. La dinámica contrasta con la expectativa que había generado el inicio del período ordinario.

El calendario tampoco ayuda. Marzo avanza y el Congreso todavía no muestra señales claras de movimiento. A mitad de mes, el paquete de reformas que el Gobierno anticipó sigue sin detalles y en los bloques opositores admiten que, por ahora, no hay conversaciones formales para acelerar su tratamiento.

Por ahora, la inflación sigue siendo el escudo del Gobierno. Pero mientras la industria acumula datos preocupantes, el Congreso permanece en pausa y las reformas siguen sin fecha.

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