18 de febrero 2026 - 18:27

Cuarenta años marcando el pulso gastronómico de Recoleta

Desde una esquina emblemática de Avenida del Libertador, Pizza Cero celebra cuatro décadas de vigencia con una propuesta que combina identidad porteña, espíritu cosmopolita y una carta amplia que va mucho más allá de la pizza.

Con cuatro décadas de trayectoria sobre Avenida del Libertador, Pizza Cero reafirma su condición de clásico porteño con una propuesta que combina arquitectura, coctelería y una carta versátil pensada para distintos momentos del día.

Con cuatro décadas de trayectoria sobre Avenida del Libertador, Pizza Cero reafirma su condición de clásico porteño con una propuesta que combina arquitectura, coctelería y una carta versátil pensada para distintos momentos del día.

A comienzos de la década del 80, cuando Recoleta empezaba a consolidarse como uno de los polos gastronómicos más sofisticados de Buenos Aires, Pizza Cero abría sus puertas con una premisa clara: ofrecer pizzas de calidad en un entorno cuidado, con estándares de servicio que miraban de frente a la restauración internacional. Cuarenta años después, ese proyecto inicial no sólo sigue vigente, sino que se transformó en un verdadero emblema urbano, capaz de atravesar generaciones sin perder personalidad ni actualidad.

Ubicado en una de las esquinas más reconocibles de la ciudad, sobre la Avenida del Libertador, el restaurante supo leer el paso del tiempo y adaptarse a las nuevas formas de la gastronomía. Lejos de quedar anclado en la nostalgia, Pizza Cero fue ampliando su propuesta, incorporando platos, experiencias y espacios que dialogan con el ritmo contemporáneo de Buenos Aires, sin resignar su ADN original.

La arquitectura y la ambientación son parte fundamental de la experiencia. El local despliega distintos salones pensados para acompañar diferentes momentos del día y tipos de encuentro. El salón principal, elegante y luminoso, combina mesas bien dispuestas, mantelería clásica y una iluminación cálida que invita tanto a almuerzos de negocios como a cenas distendidas. A eso se suma un salón privado para eventos sociales o corporativos, equipado con tecnología y diseñado para brindar confort y privacidad.

Uno de los puntos más distintivos del restaurante es su barra de inspiración art decó, una verdadera pieza de diseño que funciona como eje visual del espacio. Con madera lustrada, detalles en bronce y un botellero que se impone con presencia escénica, la barra se convirtió en un punto de encuentro habitual, ideal para disfrutar un cóctel, una copa de vino o una pausa a media tarde. Hacia el exterior, las mesas sobre la vereda permiten aprovechar la amplitud de la avenida y su característica arboleda, una postal porteña que suma valor a la experiencia, especialmente durante las tardes templadas.

En la cocina, la pizza sigue ocupando un lugar central. En Pizza Cero se elaboran a la piedra, con una masa artesanal fina, liviana y crocante, resultado de una fermentación cuidada y una cocción precisa. La salsa de tomate, equilibrada y sabrosa, y la mozzarella de calidad completan una base sólida sobre la que se construye una amplia variedad de combinaciones.

Pizza Cero (7)

El menú recorre desde los sabores clásicos —como Napolitana, Calabresa o Fugazza— hasta opciones más elaboradas que incorporan quesos especiales, verduras frescas y toques contemporáneos. Entre ellas destacan alternativas con queso brie y rúcula, con guacamole y especias, combinaciones con roquefort, huevo y verdeo, o propuestas vegetarianas que priorizan productos de estación. Todas mantienen una identidad clara y una ejecución prolija, pensada para un público amplio y diverso.

Más allá de la pizza, la carta despliega un abanico que refleja la vocación internacional del restaurante. Entradas de inspiración mediterránea, platos para compartir que remiten a la tradición del tapeo español, ensaladas completas y principales que recorren carnes, pescados y pastas forman parte de una propuesta versátil, apta tanto para una comida informal como para una experiencia más estructurada. Los sándwiches gourmet, preparados con panes especiales y rellenos generosos, completan una sección ideal para quienes buscan una opción descontracturada sin resignar calidad.

Pizza Cero - Ruby Berry (22)

La oferta de bebidas acompaña con coherencia ese recorrido gastronómico. La carta de vinos, con más de doscientas etiquetas, reúne una cuidada selección de bodegas argentinas, mientras que la coctelería combina clásicos bien ejecutados con creaciones de autor pensadas para cada temporada. La barra, protagonista indiscutida del espacio, invita a detenerse y saborear sin apuro, ya sea antes de una comida o como plan en sí mismo.

Durante la tarde, Pizza Cero propone un clima distinto, marcado por los aperitivos, el happy hour y el disfrute al aire libre. Las mesas sobre la vereda, con vista a la arboleda de Libertador, se llenan de encuentros informales, copas compartidas y platos pensados para matizar el ritmo pausado del final del día. Ese momento, entre la tarde y la noche, resume buena parte del espíritu del lugar.

A cuarenta años de su apertura, Pizza Cero no necesita presentaciones. Su permanencia, su ubicación estratégica y su capacidad de adaptación lo convirtieron en un clásico indiscutido de la gastronomía porteña. Un restaurante que supo construir identidad, sostener calidad y transformarse en símbolo de una esquina que ya forma parte del mapa emocional de la ciudad.

Pizza Cero - vereda (6)

Dirección: Av. del Libertador 1800, Recoleta.

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