3 de agosto 2023 - 07:10

¡Cuidado! Si tenés alguna de estas personalidades, podés ser propenso a tener un infarto

De acuerdo con lo que sostienen algunos especialistas, tener algunas características de personalidad puede significar que tendrás un infarto en el futuro.

Un estudio reveló que tener determinados rasgos de personalidad, puede anticipar un infarto en la persona.

Un estudio reveló que tener determinados rasgos de personalidad, puede anticipar un infarto en la persona.

Frases como "se necesita cierta cantidad de hostilidad para avanzar por el mundo”; “las otras personas son ignorantes e ineptas”; “va a arrepentirse de lo que ha hecho”; "dar y recibir amor es un signo de debilidad” y “si no me ocupo yo de las cosas, no lo hace nadie”, caracterizan a un perfil de personalidad llamada "tipo A".

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La personalidad puede significar un infarto: qué dicen los especialistas

Los cardiólogos estadounidenses Meyer Friedman y Raymond Rosenman supieron diferenciar cuatro patrones de personalidad en la década de los cincuenta (personalidades A, B, C y D), en función de cómo las personas reaccionaban ante distintas situaciones. Cada persona posee una combinación de rasgos determinados, aunque en ésta predomine cierta tendencia.

La personalidad tipo B caracteriza a personas relajadas, alegres, pacientes, despreocupadas, poco competitivas y conformistas. La personalidad tipo C define a personas sistemáticas, pensativas, sensibles y prudentes. La personalidad tipo D describe a personas apenadas, negativas, pesimistas y socialmente inhibidas que evitan compartir emociones negativas. Tanto el patrón de conducta tipo A como la personalidad tipo D se consideran factores de riesgo cardiovasculares porque predomina una mayor tendencia al estrés, lo que repercute sobre la salud.

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Personalidades "A" y "D": las razones de por qué son más propensas a sufrir un infarto

Su pensamiento tiende a la rigidez. Casi nunca están satisfechos. Pueden tener conflictos interpersonales al no cuidar las relaciones profundas y carecer de amigos íntimos. A nivel fisiológico, se exponen a un estado de hiperalerta física y mental que les hace ignorar las necesidades del cuerpo y menospreciar el descanso. Este estado repercute en su sistema nervioso, hace que se eleve el ritmo cardíaco, la presión arterial, la tensión muscular, los niveles de colesterol y los triglicéridos.

Un porcentaje alto de personas que sufren un infarto se identifican con la personalidad tipo A. Muchos pacientes tratan de suavizar estos rasgos de personalidad para disminuir el riesgo. Es fundamental conseguir una actitud adecuada porque, como decía Séneca, “el deseo de curarse es la mitad de nuestra salud y el poder de la mente debe tenerse en cuenta para alcanzarlo”.

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El trabajo consiste en proporcionar técnicas o pautas de conducta adecuadas para que aprenden a distinguir entre lo prioritario y secundario; diferenciar lo que está y lo que no está bajo nuestro control; establecer objetivos realistas y gestionar el tiempo de una forma adecuada. Asimismo, primordial les resulta tener que aprender a verbalizar emociones positivas y negativas, e incluir la práctica de la relajación o la meditación en el día a día y practicar la gratitud.

Pero lo que más cuesta a los pacientes con personalidad tipo A y D es manejar la ira y la agresividad. Decía Aristóteles que “todo el mundo puede enfadarse, eso es algo muy sencillo. Pero enfadarse con la persona adecuada, en el grado exacto, en el momento oportuno, con el propósito justo y del modo correcto, eso, ciertamente, no resulta tan fácil”.

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