Koko Bao Bar nació en 2017 —cuando el bao era casi un desconocido para el público porteño— a partir de la inquietud de tres socios que regresaron del sudeste asiático con la idea de acercar a Buenos Aires esos panes suaves y esponjosos cocidos al vapor, capaces de abrazar todo tipo de rellenos. Entre ellos estaba Mateo Renzulli, sommelier, viajero y apasionado por el street food asiático. Lo que comenzó en un pequeño local de Palermo como una apuesta gastronómica terminó convirtiéndose, casi diez años después, en una marca que ayudó a instalar los baos en la escena porteña y que hoy cuenta con cinco locales y un centro de producción propio.
El crecimiento de Koko tuvo un punto de inflexión durante la pandemia. El aumento de los pedidos y el auge del delivery hicieron que el primer local quedara rápidamente desbordado y obligaron a buscar un espacio más grande. A partir de allí comenzó una etapa de expansión que incluyó nuevas aperturas y, entre 2024 y 2025, la incorporación de franquicias.
En estos casi diez años, la marca construyó una identidad alrededor de la cocina asiática sumando el espíritu porteño: sabores intensos, técnicas y productos inspirados en Asia y una mirada accesible que logró acercar este universo a un público cada vez más amplio.
Los baos son el corazón de esta historia. La masa, cocida al vapor, se caracteriza por su textura aireada y suave, y funciona como vehículo para combinaciones que buscan contrastes de sabor y textura. Entre los favoritos aparecen el roast beef, con carne braseada y pickles de rabanito; la bondiola en cinco especias; el pollo crispy, con sweet chilli y alioli; el tofu crispy, con repollo y maní; y el Hongos a Caballo, con portobellos, tofu, chauchas y huevo frito.
La propuesta también incorpora dumplings artesanales y platos para compartir, mientras que los baos especiales que se renuevan cada mes permiten jugar con ingredientes y referencias locales. Así aparecen versiones con milanesa, langostinos y otras combinaciones inesperadas que se convirtieron en parte del ADN creativo de Koko.
Ahora la marca sumó Bao café/bar, una nueva sección que funciona exclusivamente en su local en Palermo, y extiende la experiencia hacia la cafetería y la panadería asiática. Incorpora bebidas calientes, preparaciones dulces y opciones saladas pensadas para acompañar distintos momentos del día. Entre las novedades aparecen el Kokolate, un chocolate caliente con marshmallow flambeado; el cheesecake japonés con salsa de frutos rojos; el flat croissant caramelizado; el budín de limón con crema y el Tostabao, un bao tostado relleno de lomito y queso con manteca de sweet chilli, también disponible en versión vegetariana. La nueva sección ofrece, además, combos de café con algunas de estas preparaciones.
Casi una década después de aquel primer local de Palermo, Koko Bao Bar ya no es solamente una marca de baos: es un concepto gastronómico que encontró su lugar en Buenos Aires. Entre su estética urbana y lúdica, una carta que combina referencias asiáticas con guiños porteños y la comunidad que acompañó su expansión de barrio en barrio, la marca logró convertir aquel producto que alguna vez resultaba exótico en una opción cotidiana para comer con las manos y compartir.
Direcciones: Arévalo 1501, Palermo; Av. Corrientes 1660, Paseo la Plaza; Vedia 3600, Dot Baires Shopping; Carlos Calvo 479, Mercado de San Telmo y Godoy Cruz 2506, Distrito Arcos Palermo.