Los cambios en los hábitos alimentarios de las generaciones más jóvenes son un hecho y no se trata simplemente de una tendencia. Lograron establecerse como movimientos culturales y sociales que promueven una alimentación y un estilo de vida éticos y respetuosos con los animales y el medio ambiente.
El mercado local de alimentos saludables, ¿está a la altura de las expectativas de los consumidores?
Las empresas están tomando decisiones estratégicas basadas en un grupo que engloba particularmente a personas de entre 20 y 40 años, que están marcando el rumbo de la industria.
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El consumidor actual le exige a las compañías información, pretende que mejoren sus sistemas productivos para ser más sostenibles y que inviertan en el desarrollo de nuevos productos para poder ofrecerles variedad. Le pide un real compromiso con la comunidad.
Por su parte, este consumidor consciente, se preocupa por conocer en detalle los alimentos que consume y, en gran medida, este segmento conoce qué alimentos son beneficiosos para su organismo, aprende a leer etiquetas, y, si está dentro de sus posibilidades económicas, elige productos con ingredientes de calidad. Lo más naturales posibles.
Las políticas de prevención y promoción de salud gubernamentales tienen mucho que ver en esto porque ponen bajo la lupa la importancia de reducir en las dietas los alimentos ultraprocesados, reducir azúcares, sodio y combinar todo eso con un estilo de vida saludable: actividad física y bienestar emocional. También, se pone especial interés en promulgar el consumo de alimentos frescos, de estación y, en lo posible, de productores locales.
La industria alimentaria, ¿Está haciendo frente a esta demanda?
Los productores de alimentos saludables están creciendo notablemente en los últimos años debido a la creciente demanda por parte de los consumidores. La mayoría de ellos, incluso, no logra aún readaptar sus estrategias de negocios a los caudales de venta que se manejan al momento. Eso incentiva que cada año surjan nuevas compañías que decidan dedicarse a este rubro e invertir en el mercado local.
Por suerte, y gracias a un eficiente sistema de logística que va mejorando año a año, cada vez es más fácil conseguir productos saludables en distintos puntos de venta como supermercados y dietéticas. Pero aún falta seguir construyendo; todavía existen carencias de opciones alimenticias en varios lugares como restaurantes, hoteles y cafeterías. No debería ser un problema salir a comer o vacacionar siendo celíaco, vegano o estar haciendo una dieta sin harinas. Sin embargo, eso aún sucede y genera complicaciones para muchos grupos.
Por ello, en este mercado, las distintas marcas y comercializadoras cumplen un rol fundamental. Por un lado, como se menciona anteriormente, el éxito de la industria de alimentos saludables está sujeto a la disponibilidad de productos en los distintos establecimientos a lo largo y a lo ancho de nuestro país. Por otro lado, la aceptación de estos alimentos, dependerá, en gran medida, de la cantidad y la calidad de la información que tenga el vendedor al momento de ofrecer los productos. De esta forma, las tiendas saludables podrán educar a los consumidores, enseñarles a cocinar, informarlos sobre los beneficios de cada producto, resaltar sus bondades y demostrar la importancia de balancear las dietas diarias con productos saludables, vegetarianas o plant based, si el consumidor así lo quisiera.
Según los datos relevados del reporte de ventas de Green Food Makers, el mercado de alimentos saludables mostró un crecimiento interanual del 30% por lo que podemos asegurar que continuará creciendo a pasos agigantados tanto como la demanda de los consumidores lo indique.
No son mayoría, pero marcan las decisiones del mercado
Como mencionamos al inicio, este cambio en los hábitos alimentarios se visualiza especialmente en los segmentos más jóvenes. Por lo que existe aún una gran proporción de la población argentina que aún desconoce los beneficios de alimentarse saludablemente ya sea por falta de interés, falta de educación, o imposibilidades económicas.
Sin embargo, las empresas están tomando decisiones estratégicas basadas en este grupo que engloba particularmente a personas de entre 20 y 40 años y que están marcando el rumbo de la industria.
Cada vez son más las campañas de marketing que resaltan las bondades nutricionales de los alimentos, se reformulan algunos productos para que tengan el mínimo nivel de procesamiento posible y se encaran con entusiasmo diversas acciones en materia de sustentabilidad. No sólo importa la calidad del alimento; también resulta importante el proceso productivo, el packaging, la distribución y que el discurso de marca sea coherente con sus acciones.
Es un camino largo, intenso, desafiante pero allá vamos. A medida que pasen los años y la experiencia empieza a dejar algunos aprendizajes, todos los productores podrán innovar y brindar a sus consumidores la experiencia completa que le están exigiendo. Por su parte, las políticas públicas también deberán acompañar este camino con información basada en evidencias, relevamientos y, sobre todo, educación.
Socio fundador de Green Food Makers.
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