2 de octubre 2026 - 15:30

El truco casero con bicarbonato y vinagre para dejar el horno como nuevo

Una preparación sencilla permite aflojar restos de grasa y comida adheridos sin recurrir a los productos abrasivos que pueden dañar las superficies.

El método combina una pasta de bicarbonato con una aplicación posterior de vinagre para facilitar la limpieza.

El método combina una pasta de bicarbonato con una aplicación posterior de vinagre para facilitar la limpieza.

Ámbito Financiero

Limpiar el horno es una de las tareas mas tediosas de la casa. La grasa acumulada puede endurecerse con el calor y quedar adherida durante semanas a las paredes, la base y el vidrio de la puerta. Para remover esos restos no siempre hacen falta productos fuertes: esta preparación con bicarbonato de sodio, agua y vinagre puede ayudar a ablandar la suciedad.

El procedimiento requiere que el electrodoméstico esté completamente frío y apagado. También hay que retirar las bandejas y rejillas para trabajar con mayor comodidad. Una recomendación importante es no cubrir con la preparación las resistencias, ventiladores, conductos ni otros componentes eléctricos.

Los fabricantes también aconsejan evitar productos abrasivos y elementos que puedan rayar las superficies. La clave está en dejar actuar la pasta sobre la grasa endurecida en vez de intentar sacarla con fuerza desde el primer momento. De esa manera, los restos se ablandan y después pueden salir con una limpieza más suave.

Por qué evitar los limpiadores abrasivos en el interior del horno

Los productos abrasivos y los elementos metálicos pueden deteriorar las superficies del horno, especialmente cuando tienen esmalte, acero inoxidable o vidrio. Se recomienda usar esponjas no abrasivas para la limpieza profunda y se desaconsejan las virutas de acero y otros materiales que puedan producir daños.

La misma precaución sirve para el vidrio de la puerta. Una esponja áspera o un objeto metálico puede dejar marcas difíciles de reparar. Para esa zona, una pasta de bicarbonato y agua puede aplicarse sobre la superficie, seguida de un paño húmedo para retirar los residuos.

Antes de empezar, el horno tiene que estar frío. Además, conviene retirar los restos de comida que puedan salir fácilmente con un paño húmedo. Esto permite que la preparación se concentre sobre las manchas de grasa y las partes quemadas que quedaron adheridas.

Preparación de la pasta desengrasante paso a paso

La preparación empieza con bicarbonato de sodio y agua. Hay que agregar el líquido de a poco hasta conseguir una pasta espesa, capaz de mantenerse adherida a las paredes del horno sin escurrirse. Una vez preparada, se coloca sobre las zonas donde hay grasa acumulada. Se puede distribuir con una espátula de silicona, un cepillo o un utensilio que no raye el esmalte. La idea es cubrir las manchas, pero sin llevar la preparación para las resistencias, los conductos de ventilación o las partes eléctricas.

Después hay que dejarla actuar. Para una suciedad moderada, se indica un tiempo de espera que puede ir desde unos 20 minutos hasta varias horas, dependiendo de cuánto residuo haya. En manchas especialmente resistentes, la recomendación es dejar la pasta durante más tiempo antes de retirarla.

El vinagre puede aplicarse posteriormente para ayudar a retirar la pasta de bicarbonato. En vez de empapar el interior del horno, se puede aplicar una cantidad moderada sobre las zonas tratadas y después pasar un paño húmedo. Una vez que la suciedad se ablandó, se retira con un paño húmedo o una esponja no abrasiva. Si todavía quedan manchas, es preferible repetir el procedimiento en esos puntos antes que aumentar la fuerza.

Dónde aplicar la mezcla y qué zonas eléctricas tenés que evitar

La pasta puede usarse sobre las paredes internas, la base y la puerta, siempre que el material del horno sea compatible con el procedimiento indicado por su fabricante. El objetivo es tratar las superficies donde se acumula grasa, pero mantener secos los componentes que pueden resultar afectados por líquidos o productos de limpieza.

Hay que evitar los ventiladores, conductos, resistencias eléctricas y aberturas por donde circula el aire. Si el modelo tiene una resistencia visible y es necesario limpiar por abajo de esta, primero debe estar completamente frío y hay que seguir las indicaciones específicas del fabricante. El interior debe quedar sin humedad excesiva antes de volver a prender el electrodoméstico.

Limpieza de rejillas y bandejas: el método efectivo

Las rejillas y bandejas concentran buena parte de la grasa porque reciben directamente los líquidos y restos que caen durante la cocción. Por eso conviene sacarlas del horno y limpiarlas por separado, en lugar de intentar hacerlo mientras están puestas. Primero se pueden dejar en remojo con agua tibia y detergente para ablandar la suciedad. Después, sobre las zonas donde persistan restos adheridos, se puede aplicar la pasta de bicarbonato y agua y dejarla actuar antes de pasar una esponja no abrasiva.

Si la grasa está muy endurecida, no es recomendable usar cuchillos, viruta de acero ni otros elementos metálicos para despegarla. Una espátula de plástico puede servir para levantar residuos sin rayar la superficie. Finalmente, las bandejas y rejillas deben enjuagarse bien y secarse antes de volver a colocarlas. Mantenerlas limpias después de cada uso también ayuda a evitar que nuevas capas de grasa se acumulen y terminen quemándose con el calor.

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