En pleno barrio de Palermo se encuentra Buri Omakase, la primera barra de esta clase en la ciudad, que funciona a puertas cerradas. Se trata de una propuesta que parte del concepto omakase como sustento principal, apoyado en la experiencia no sólo de confiar en el chef, sino también en la selección de la materia prima para cada creación, el conocimiento de la técnica para prepararlos, el respeto por la estacionalidad y la búsqueda constante de los mejores productos.
La elegante barra omakase que apuesta a poner en valor la pesca argentina
Buri Omakase es la primera barra de este tipo en suelo porteño, una propuesta de alta categoría, dirigida por el chef Marcello Elefoso. Con lugar para sólo diez personas y distinguido por la Guía Michelin en 2024 y 2025, este espacio recrea piezas de la cocina japonesa con sabores que llegan directo del Mar Argentino.
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Dirección: Guatemala 5781, Palermo.Buri Omakase abre sus puertas martes, miércoles y jueves en un único turno, a las 20.30, y los viernes en doble turno a las 19.30 y 21.30.
Distinguido por la Guía Michelin en 2024 y 2025, Buri Omakase se presenta como un pequeño salón de ambientación e inspiración japonesa, con espacio para apenas diez personas y un menú de 16 pasos. En ese contexto, el chef Marcello Elefoso oficia de guía para atender a cada comensal, a quienes explica la particularidad de cada pieza y de dónde proviene la pesca, dado que estableció un vínculo con una red de pescadores artesanales.
Gracias a ello, consigue productos poco frecuentes en otros restaurantes de este tipo, que se someten a un proceso de maduración largo, de 3 días a un mes, para disfrutar del sabor único de cada pescado “con la simpleza japonesa y nada de fusiones”, sostiene Ellefoso.
La experiencia gastronómica de Buri Omakase
Una velada en Buri comienza con platos calientes y fríos, entre ellos misoshiru, chawanmushi, pesca misoyaki, carpaccio de langostinos y tartare de wagyu. Luego, circulan otras alternativas, como sashimis y nigiris, que se modifican según la pesca diaria. Las variedades que se utilizan para cada creación son numerosas, entre besugo, chernia, trucha, lisa, jurel, caballa, pejerrey de mar, anchoa de banco, pez limón grande o buri en japonés, que le da nombre al proyecto. Algunas de las piezas más celebradas por los comensales durante cada noche son el chawanmushi con langostinos y espárragos orgánicos y el nigiri de pez limón, o el nigiri de su ventresca, la parte más grasosa y sabrosa del pescado, una especie de gelatina de mar, que proviene de su espina dorsal y está repleta de unami.
Para acompañar, el lugar exhibe una extensa carta de bebidas, que abarca una amplia variedad de vinos blancos, naranjos, espumantes y rosados, de prestigiosas bodegas locales, con la posibilidad de pedir por copa. Japón también es protagonista en este apartado con cervezas niponas como Orion y Kirin Ichiban, whisky de la marca Umiki y The Chita Single Grain y numerosas opciones de sake además de servir una coctelería tradicional y otras creaciones de autor, como Salted Asian Turn, con ron blanco, maracuyá, horchata de almendras, limón y ponzu, o Bittersweet Tea, que reversiona el Cynar Julep con soju de uva verde, vermouth rosso, cynar y pomelo.








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