La ciencia lleva años estudiando cómo funcionan los miedos y las respuestas del cerebro frente a situaciones que son percibidas como amenazantes. Entre ellas aparece una dificultad que suele pasar desapercibida, aunque afecta la rutina de miles de personas y puede limitar actividades cotidianas.
Qué significa tenerle miedo a manejar, según la psicología
Un temor frecuente puede afectar la autonomía cotidiana y condicionar distintas actividades, aunque existen formas de abordarlo con ayuda profesional.
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Las respuestas del cuerpo pueden variar de un caso a otro.
Hay quienes cuentan con licencia de conducir, conocen las normas de tránsito y poseen experiencia al volante, pero aun así sienten un fuerte malestar cuando llega el momento de encender el motor. En otros casos, el temor aparece antes de aprender a conducir o luego de haber atravesado una situación estresante en la calle.
Aunque muchas veces se interpreta como una simple falta de confianza, especialistas en salud mental explican que este cuadro puede responder a un trastorno específico. Identificar sus características es el primer paso para comprender qué ocurre y cuáles son las alternativas disponibles para recuperar la seguridad.
Qué es la amaxofobia y cuáles son sus principales causas
La amaxofobia es el nombre que recibe el miedo intenso a conducir un vehículo. No se trata de la lógica precaución que cualquier persona puede sentir frente al tránsito o en condiciones climáticas adversas, sino de una reacción que provoca un nivel de ansiedad muy superior al riesgo real.
Quienes atraviesan esta situación pueden experimentar palpitaciones, sudoración, temblores, sensación de falta de aire, mareos o una necesidad urgente de abandonar el vehículo. Incluso, algunas personas comienzan a sentir esos síntomas antes de salir de su casa, con solo pensar que deberán manejar.
Desde la psicología, este miedo puede tener diferentes orígenes. Una de las causas más frecuentes es haber vivido o presenciado un accidente de tránsito. Esa experiencia puede quedar asociada a la conducción y generar una respuesta automática de alerta cada vez que la persona vuelve a enfrentarse a una situación similar.
También existen casos en los que la amaxofobia aparece sin un hecho traumático puntual. Los especialistas señalan que los trastornos de ansiedad, la inseguridad personal, el exceso de autoexigencia o el temor a cometer errores pueden favorecer su aparición. A esto se suman factores como la presión del tránsito, el miedo a causar un accidente o la preocupación por las consecuencias de una maniobra equivocada.
Otro aspecto que suele influir es la falta de práctica. Cuando una persona deja de conducir durante largos períodos, puede perder confianza y sentirse incómoda al regresar al volante. Esa incomodidad, si no se trabaja, puede transformarse en un círculo difícil de romper: cuanto menos maneja, mayor es el temor, y cuanto mayor es el temor, más evita conducir.
Consejos de los expertos para superar el miedo a manejar
Psicólogos especializados en ansiedad coinciden en que el objetivo no consiste en eliminar el miedo por completo, sino en aprender a manejarlo para que deje de interferir con la vida cotidiana.
Uno de los primeros pasos es identificar qué situaciones disparan la ansiedad. No es lo mismo sentir temor al circular por avenidas con mucho tránsito que hacerlo únicamente al ingresar a una autopista. Reconocer esos escenarios permite trabajar de manera más específica.
Los especialistas también recomiendan avanzar de forma gradual. En lugar de enfrentar recorridos complejos desde el comienzo, suele ser más conveniente empezar por trayectos cortos, conocidos y en horarios de poco movimiento. A medida que aumenta la confianza, se pueden incorporar desafíos nuevos.
Las técnicas de respiración y los ejercicios de relajación también forman parte de las herramientas que suelen enseñarse durante el tratamiento. Reducir la activación física ayuda a evitar que la ansiedad aumente mientras la persona conduce.
La terapia cognitivo-conductual es una de las estrategias más empleadas para este tipo de fobias. A través del trabajo con un profesional, la persona aprende a reconocer pensamientos negativos, cuestionarlos y reemplazarlos por interpretaciones más realistas sobre la conducción.
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