25 de febrero 2026 - 16:22

Saavedra: una cantina italiana amplía su carta y consolida su crecimiento en el barrio

En el boulevard del barrio, Del Río Cantina amplía su carta y refuerza el ritual del encuentro alrededor de la mesa. Con impronta italiana y espíritu de cantina, la propuesta crece sin abandonar el repertorio clásico ni la mesa compartida como eje.

Dirección: Av. García del Río 2959, Saavedra.

Dirección: Av. García del Río 2959, Saavedra.

En Saavedra, donde la oferta gastronómica se multiplica, Del Río Cantina sostiene una propuesta que prioriza la mesa como punto de reunión. Más allá de las incorporaciones recientes al menú, la estructura permanece clara: pastas en el centro, minutas de origen doméstico y postres tradicionales del Río de la Plata que prolongan la sobremesa.

Menú de Del Río Cantina

En ese marco se incorporan, por ejemplo, las empanadas fritas de carne cortada a cuchillo con salsa yasgua y la ensalada Caesar, que amplían el capítulo de entradas y se suman a un arranque que ya tenía opciones pensadas para abrir el apetito. En pastas, los spaghetti con frutos de mar, el raviolón nero de trucha y la lasagna bolognesa con pomodoro refuerzan una sección que siempre fue columna vertebral de la casa, junto a los tallarines al huevo con salsa puttanesca.

Del Río Cantina - Taglatielle de espinaca 2
 Del Río Cantina.

Del Río Cantina.

Entre las minutas, el pastel de papas se integra a un repertorio donde la suprema Maryland funciona casi como emblema y las milanesas mantienen su lugar asegurado en la mesa compartida. Para el cierre, la Copa del Río —con brownie, frutillas, crema, merengue y dulce de leche— prolonga una sobremesa que en esta cantina no es detalle accesorio sino parte central de la experiencia.

Del Río Cantina - Milanesa de berenjena ahumada a la napolitana 2
Del Río Cantina.

Del Río Cantina.

La ampliación de la carta no altera ese esquema. Los nuevos platos se integran a un repertorio ya consolidado y amplían las opciones dentro de una dinámica reconocible. No se trata de cambiar el rumbo, sino de acompañar una mesa que se arma entre varios y que encuentra en lo clásico un terreno común.

Del Río Cantina 7

Ese ritual —el de reunirse, pedir para compartir y extender la conversación— es el que sostiene la vigencia del lugar. En un barrio con identidad marcada, la cantina no funciona como gesto nostálgico, sino como espacio activo de encuentro.

Más que una suma de novedades, la actualización confirma una idea que atraviesa toda la propuesta: la mesa como centro y la comida como vehículo de reunión. Desde ese lugar ya afirmado en Saavedra, la cantina continúa creciendo, incorpora recetas y ajusta el recorrido sin romper el clima que la volvió habitual.

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