15 de septiembre 2023 - 16:57

Una experiencia gastronómica de 17 pasos que sale de lo común

A Fuego Fuerte, un restó a puertas cerradas, ofrece un recorrido por texturas, sensaciones y sabores de la mano de su chef Julio Lunghi.

Uno de los platos de Julio Lunghi, cheff y fundador de A Fuego Fuerte.

Uno de los platos de Julio Lunghi, cheff y fundador de A Fuego Fuerte.

¿Es una cena, cualquiera fuera, una experiencia gastronómica? Las modas, acaso las redes sociales y sus influencers, también ciertos clichés hacen creer que un sándwich al paso es también una experiencia. Llevado al extremo, el concepto hasta puede llegar a defenderse, en un universo donde lo subjetivo juega fuerte.

fuego fuerte 2.jpeg

En ese desgaste de la palabra experiencia, cuesta dar un salto superador y poner el término en valor. Un desafío que se tomó Julio Lunghi, cheff y fundador de A Fuego Fuerte, un restaurante a puertas cerradas en funciona en un PH del límite entre Palermo y Villa Crespo los jueves, viernes y sábados. “Nos gusta recibir gente, somos excelentes anfitriones y nos parece tan importante este aspecto como la calidad de lo que llevamos a las mesas para degustar. Somos obsesivos con la limpieza, la vajilla, los detalles y el servicio, razón por la cual creemos humildemente que la experiencia que ofrecemos es de lo mejor que hay actualmente en gastronomía en Argentina”, destaca Lunghi.

fuego fuerte 5.jpg
Julio Lunghi

Julio Lunghi

En el restó, uno de los cinco mejores de Buenos Aires según TripAdvisor, hay un recorrido que el chef y los asistentes dominan a la perfección, y donde los comensales solo deben dejarse llevar: 17 pasos fijos que requieren la calma de los buenos procesos, donde se combinan texturas, sabores, ingredientes, pero también climas, iluminación y sensaciones.

El comienzo del viaje es un mensaje de Whatsapp o un llamado confirmando la reserva. No es fácil conseguir lugar, ya que la exclusividad decanta sola por la idea de Lunghi: recibir a no más de 20 personas y sin rotación de mesa. Es decir, un solo turno, sin apuros para terminar, aunque sí con puntualidad para comenzar, ya que cada paso está sincronizado inclusive con la iluminación. Con lo cual, la idea es que todas las mesas empiecen casi al mismo tiempo.

fuego fuerte 7.jpg

Luego, hay que dedicarse a disfrutar las texturas y los sabores a los cuales en general no se está acostumbrado y sorprenden: desde rollitos de centolla, espumas, reducciones, embutidos, carnes “raras” y postres que no escatiman en humos y presentaciones originales, se asiste a un verdadero show gastronómico. Los primeros pasos, que se denominan snak, invitan a comer con la mano. Luego, cada uno de los pasos requiere cubiertos específicos.

Hay pasos por pescados y mariscos, como trucha o vieyras, preparaciones como el magret de pato o de ciervo, hasta sopas con recetas francesas. Entre los postres, el volcán invertido se destaca, y es una suerte de volcán pero visto en rewind: de afuera hacia adentro.

fuego fuerte 4.jpeg

La experiencia completa dura “al menos 3 horas”, dice Lunghi, y aclara: “Digo al menos porque la pasan tan bien aquí que suelen quedarse más tiempo tomando café, bebiéndose unas copas o disfrutando de algún trago”.

A Fuego Fuerte sale de lo común: cada detalle apunta al todo, que es en capas como una muñeca rusa: lo micro de los ingredientes a cada paso, y cada paso a la experiencia total.

fuego fuerte 6.jpg

La bebida también es un punto a tener en cuenta, ya que si bien el menú y los valores son fijos se puede optar por la opción con maridaje que incluye acompañar a los platos con algunas de las mejores etiquetas de reconocidas bodegas.

Respecto del público, Julio Lunghi resalta que “un 50% son argentinos y la otra mitad son extranjeros, que vienen por lo general por las recomendaciones en sitios web”.

Dejá tu comentario

Te puede interesar