5 de noviembre 2025 - 14:30

Una fórmula secreta: el entrenamiento que sí o sí tienen que hacer los mayores de 70 años

El combo perfecto para el envejecimiento saludable y una vida fitness incluso en edades muy avanzadas.

Una vida fitness puede significar un envejecimiento saludable.

Una vida fitness puede significar un envejecimiento saludable.

Imagen: Freepik

La movilidad es una de las claves del bienestar en la vejez, y el entrenamiento adecuado puede marcar la diferencia entre depender de otros o mantener la independencia. Ejercitarse de forma regular ayuda a conservar fuerza, equilibrio y vitalidad a cualquier edad, pero especialmente después de los 70 años.

El ejercicio no solo mejora la salud física, sino también el estado de ánimo y la calidad de vida. Adoptar una rutina constante permite disfrutar más de cada día, con energía y confianza para realizar las actividades cotidianas. Además, se puede obtener una mayor autonomía y evitar riesgos que ponen en peligro la vida.

Estiramiento
Agregar flexibilidad a los entrenamientos puede completar una rutina muy saludable.

Agregar flexibilidad a los entrenamientos puede completar una rutina muy saludable.

La rutina de entrenamiento recomendada para un envejecimiento saludable

Los especialistas coinciden en que, después de los 70 años, el entrenamiento debe centrarse en tres pilares fundamentales: fuerza, equilibrio y flexibilidad.

Fuerza

Es esencial para mantener la masa muscular y facilitar movimientos básicos como levantarse de una silla o subir escaleras. Se recomienda realizar ejercicios con pesas livianas, bandas elásticas o incluso el propio peso corporal, como sentadillas suaves, flexiones apoyadas o levantamientos de brazos. Trabajar los grandes grupos musculares dos o tres veces por semana ayuda a prevenir la pérdida de músculo y a conservar la autonomía.

Equilibrio

Cumple un papel clave en la prevención de caídas, uno de los principales riesgos en la vejez. Actividades como el yoga, el pilates o el taichí mejoran la coordinación y la conciencia corporal, fortaleciendo los músculos estabilizadores. También pueden incluirse ejercicios simples como pararse en un solo pie, caminar en línea recta o practicar desplazamientos laterales. La constancia, más que la intensidad, es lo que marca la diferencia.

Flexibilidad

Completa la fórmula del envejecimiento saludable. Los estiramientos diarios o los ejercicios de movilidad articular permiten mantener la amplitud de movimiento y reducir la rigidez. Dedicar unos minutos al inicio y al final de la jornada para estirar cuello, hombros, piernas y espalda favorece una mejor circulación y un cuerpo más ágil, preparado para afrontar cada día con bienestar y confianza.

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