A 75 años del primer acoso a judíos

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Berlín - Alemania conmemora hoy el 75° aniversario de un momentoclave de la dictadura nazi, el comienzo de la persecución sistemática de los judíos que culminaría de manera macabra con el Holocausto perpetrado en los campos de exterminio de Auschwitz y Treblinka.

Se trató de una acción concertada a lo largo de todo el territorio alemán y ordenada por el Partido Nazi, aunque la intención era que apareciera como una reacción espontánea de los alemanes de a pie.

«Alemanes, defiéndanse. No compren donde los judíos», era el lema de la acción que fue escrita por militantes de las SA -la guardia pretoriana del partido-en las vitrinas de las tiendas judías y en pancartas con las que marcharon a partir de las 10 de la mañana del 1 de abril de 1933 por las calles de las ciudades del país.

El boicot a los negocios judíos, apenas dos meses después de la llegada de Adolf Hitler al poder, incluyó también los consultorios de los médicos y los estudios de abogados.

Lejos de limitarse a llamar al boicot, los militantes nazis ejercieron violencia directa sobre los propietarios de los comercios judíos y encabezaron acciones de saqueo.

El boicot del 1 de abril, en cambio, adquirió una nueva dimensión y fue la primera vez en que se desató a lo largo y ancho de Alemania una ola sistemática de terror organizada por el Estado.

El Partido Nazi llamó al boicot ya el 28 de marzo y había pedido que éste llegase hasta el último rincón del país.

Como coordinador del sabotaje, fue nombrado Julius Streicher, director del periódico «Der Stürmer», un órgano clave de la propaganda nacionalsocialista.

Los nazis justificaron el boicot aludiendo a una supuesta campaña en contra de Alemania, presuntamente organizada por los judíos mediante su influencia en la prensa extranjera.

  • Planificado

    El boicot, en el que también las personas que como muestra de solidaridad entraron a comprar en tiendas judías fueron atacadas, había sido planificado como algo ilimitado.

    Aunque tras algunas reacciones internacionales como la de Estados Unidos que amenazó con romper las relaciones comerciales con Alemania, el boicot se dio por terminado, el 1 de abril fue el comienzo de una serie de medidas de represión que se fueron haciendo cada vez más duras.

    Apenas seis días después del complot, los nazis hicieron aprobar una ley por medio de la cual todos los empleados públicos de origen no ario eran apartados de inmediato del servicio, lo que afectó, entre otros, a profesores universitarios y maestros.

    La ola de leyes discriminatorias siguió y el 22 de abril se prohibió a los judíos ejercer la medicina y llevar farmacias. Tres días después se establecerían restricciones a los judíos para el ingreso en colegios y universidades.

    A partir de mediados de 1933 las obras de arte y los libros de autores y artistas judíos empezaron a ser retirados de los museos y de las bibliotecas públicas y las calles que llevaban nombres de personalidades judías cambiaron de nombre.

    En los años posteriores, el acoso a los judíos continuaría.

    En 1935 se aprobaron las tristemente célebres leyes de Nuremberg, que prácticamente quitaban a los judíos toda posibilidad de trabajo legal, y en 1938, con el pogromo del 9 de noviembre -conocido como «la noche de los cristales rotos»- se llegaría a un punto de no retorno.
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