25 de enero 2006 - 00:00

A dos días de asumir, primera crisis de Evo Morales con jefes militares

El general Marco Antonio Vásquez (centro) interrumpe con gritos la ceremonia de nombramiento del nuevo alto mando militar boliviano. Evo Morales busca seducir a las FF.AA., pero desató en ellas una peligrosa interna.
El general Marco Antonio Vásquez (centro) interrumpe con gritos la ceremonia de nombramiento del nuevo alto mando militar boliviano. Evo Morales busca seducir a las FF.AA., pero desató en ellas una peligrosa interna.
La Paz (AFP, EFE, ANSA, Reuters) - El presidente de Bolivia, Evo Morales, posesionó ayer un nuevo mando militar con la misión de cambiar la mentalidad de las fuerzas armadas y ponerlas al servicio del pueblo. Consumó así una verdadera purga que provocó un visible malestar en algunos generales relegados en los ascensos, sospechados de una irregular entrega de 28 misiles aire-tierra a Estados Unidos para su desmantelamiento.

El mandatario indígena, de 46 años, quien dijo respetar la institucionalidad en los ascensos, planteó «reivindicar» la imagen militar porque «no queremos que las fuerzas armadas sean un botín político», como hasta ahora. Pero no pudo evitar los gritos y tumultos.

Los generales afectados en sus ascensos fueron «observados por el gobierno saliente, no están castigados, (pero) tienen que someterse a la investigación», argumentó el mandatario ante el clima de fuerte protesta que empañó la ceremonia de posesión de las nuevas autoridades castrenses. Tiene, así, la primera crisis de su mandato.

Capitán general de las fuerzas armadas por imperativo constitucional, Morales designó al general de brigada Wilfredo Vargas como comandante en jefe de la institución. El nombramiento fue cuestionado a los gritos por « incorrecto e injusto» por el general Marco Antonio Vásquez, a quien correspondía por sucesión directa el mando si no hubiese sido «observado» por el anterior gobierno del presidente interino Eduardo Rodríguez.

Otro militar dijo que el caso de los misiles chinos relegó a 28 generales que fueron enviados prematuramente a la reserva activa y « perjudicó a tres tandas», mientras familiares de los militares concernidos eran retirados por la fuerza del vestíbulo del Palacio Quemado, donde se desarrollaba la ceremonia de posesión del nuevo mando.

Morales -que no se inmutó por los incidentes- dijo en su discurso que se propone acometer la grave «responsabilidad de ir al cambio que el pueblo boliviano está pidiendo» y « reivindicar» a la institución castrense.

• Inclinación

Aunque en el último cuarto de siglo la institución militar se mantuvo alejada de la política después de dos décadas de regímenes dictatoriales de facto (1964-1982), es evidente su reciente inclinación a opinar sobre la realidad nacional. La Constitución prohíbe expresamente a los militares «deliberar» en torno a asuntos nacionales o de política interna e internacional.

El gobernante, que sirvió en el ejército en 1978 como soldado raso, planteó que se cumpla el servicio militar obligatorio -generalmente eludido por las clases altas- para que se forje la mentalidad de un «soldado que defiende el territorio nacional, un soldado que defiende a las fuerzas armadas, un soldado que participa en el desarrollo» nacional.

«Es importante fortalecer a nuestras fuerzas armadas porque un país sin fuerzas armadas no sería un país libre y soberano y por eso hay que fortalecerlas», sostuvo.

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