A los 94 años, murió la mujer más rica del mundo
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Liliane Bettencourt tenía una fortuna estimada en casi u$s 40.000 M. Ocupaba el puesto 14º en el ránking de las mayores fortunas del planeta. Sufría Alzheimer y había sido puesta bajo tutela, se mantenía al margen de la escena pública desde 2012.
Nacida en París el 21 de octubre de 1922, era la hija del industrial Eugène Schueller, que en el primer tercio del siglo XX hizo de la pequeña empresa de tintes capilares que creó el imperio de los cosméticos en que convirtió L'Oréal.
Se casó a los 27 años con André Bettencourt, que si bien antes de la Segunda Guerra Mundial se alineó con la extrema derecha antisemita, desde 1942 se sumó a la resistencia a la ocupación alemana con quien cuatro décadas más tarde se convertiría en presidente socialista de Francia, François Mitterrand, al que había conocido en su infancia.
El marido hizo una carrera política tras la contienda en la derecha y llegó a ser ministro entre 1966 y 1973, mientras ella se dedicaba principalmente, como primera accionista, a la estrategia de la empresa que la hizo multimillonaria. André Bettencourt se dedicó, con el paso del tiempo, a la gestión de L'Oréal, y al morir en 2007 esa responsabilidad pasó al yerno, Jean-Pierre Meyer.
Las relaciones familiares con su hija se envenenaron a partir de entonces (llegó a retirarle un tiempo el estatuto de heredera universal) por el papel que pasó a ocupar el fotógrafo François Marie Banier, un amigo de la anciana al que hizo unas donaciones sospechosas de millones de dólares, y que acabó condenado.
Liliane Bettencourt también se vio implicada en otro escándalo con un cariz netamente político por las sospechas de que había financiado a personalidades de la derecha, y en particular al expresidente Nicolas Sarkozy. En cualquier caso, la justicia acabó absolviendo al que fue el tesorero en la campaña para la elección de Sarkozy en 2007, el exministro Eric Woerth.



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