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Hasta ahora, las autoridades y los medios estadounidenses se cuidan mucho de utilizar el término tortura para referirse a la presión psicológica a la que está siendo sometido Hussein, detenido el pasado sábado en un agujero cerca de Tikrit, su localidad natal.
El jefe de las fuerzas estadounidenses en Irak, general Ricardo Sánchez, negó desde Bagdad en una entrevista con una radio colombiana que Hussein haya sido drogado y aseguró que «se le está dando un trato digno, acorde con las normas internacionales». Fuentes del Pentágono expresaron al diario estadounidense «The Washington Post» que Hussein mostró signos de estar al tanto de qué hizo la resistencia en los últimos meses, pero negó dirigirla, confirmando lo dicho por el dictador desde el principio de su detención.
Rumsfeld, en tanto, aseguróel martes que el detenido está siendo tratado según lo establecido en la Convención de Ginebra, pese a la difusión de imágenes de su detención, lo que contraviene las leyes sobre el tratamiento de prisioneros de guerra.
•Malestar
Las autoridades de EE.UU. han dicho que el trato otorgado a Hussein será el de prisionero de guerra, pero han establecido al mismo tiempo que no lo colocarán formalmente en esa categoría.
«Nosotros no torturamos a la gente», dijo Rumsfeld, quien restó importancia a la difusión de esas imágenes, que han causado malestar en algunos gobiernos europeos y en El Vaticano. El senador republicano John McCain, miembro de la comisión de Servicios Armados, advirtió que sería contraproducente caer en la tentación de extralimitarse con Hussein.
Según establece la Convención de Ginebra, la única información que un prisionero de guerra está obligado a facilitar a sus captores es su nombre, su rango y su fecha de nacimiento.
«No se puede infligir en los prisioneros de guerra tortura física o mental, u otra forma de coerción para obtener de ellos cualquier tipo de información (...). Los prisioneros que rehúsen contestar no pueden ser amenazados, insultados o expuestos a cualquier tipo de tratamiento desagradable o desventajoso», dice la Convención.



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