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El independentista Puigdemont define los pasos a seguir.
En el pleno, concretamente, "es muy posible que venga el presidente del gobierno", apuntó el vicepresidente del Senado, Pedro Sanz.
El problema es que el horario programado coincide con un pleno en el Parlamento catalán, en Barcelona, al que también tiene que asistir el presidente regional.
Dicho pleno, propuesto por los mismos independentistas para el jueves, tiene como objetivo responder a la aplicación del artículo 155. La fecha dependerá finalmente de si Puigdemont va o no a Madrid.
Los independentistas no han dejado de amenazar con dar cumplimiento al "mandato" emanado del referendo de autodeterminación ilegal del 1 de octubre.
La consulta no tuvo garantías -entre otras cosas no se aseguró el voto secreto ni hubo autoridad electoral independiente- pero el gobierno regional asegura que hubo un 90% de síes a la secesión, con una participación del 43%.
Más allá de ese posible debate en la cámara alta, las dos partes se mantienen firmes.
Turull anunció una salva de recursos, empezando por uno ante el Tribunal Constitucional, alegando que el gobierno central se sobrepasa con las medidas que va a someter al Senado.
Igualmente, el gobierno catalán solicitará al Tribunal Supremo la suspensión cautelar y por la vía urgente de la aplicación del artículo 155.
Por su lado, el gobierno español hizo saber que ya no es suficiente con la vía de salida que le ofreció la semana pasada a Puigdemont: convocar elecciones regionales anticipadas para evitar la suspensión del autogobierno catalán.
"En este momento el incumplimiento de las obligaciones del señor Puigdemont no se soluciona simplemente convocando elecciones", advirtió el ministro de Justicia, Rafael Catalá, a la radio pública RNE.
Del lado secesionista, Puigdemont se enfrenta a la presión de los más recalcitrantes, que le piden que cumpla "el mandato" del 1 de octubre y ponga sobre la mesa una declaración unilateral de independencia.
Parte de esa presión viene del partido de extrema izquierda CUP, cuyo apoyo parlamentario es indispensable para la coalición de gobierno catalana, que no llega a la mayoría absoluta en la cámara regional.
Un diputado regional de esta formación, Carles Riera, explicó este martes que las elecciones anticipadas es una de las dos opciones que "están encima de la mesa", junto con la autodeterminación.
Pero dejó claro que para ellos un adelanto electoral sería "el peor escenario", y que si se concreta, la CUP "no sólo no colaborará sino que además nos tendrán en la oposición".
En paralelo, Puigdemont sigue soportando la presión de los medios económicos, muy nerviosos, como demuestra el dato de que casi 1.400 empresas sacaron sus sedes sociales de Cataluña desde comienzos de mes.
CaixaBank, el tercer banco más importante de España, reconoció este martes que trasladó su sede social de Cataluña a Valencia ante los retiros de clientes nerviosos por la incertidumbre política en la región.



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