15 de agosto 2005 - 00:00

Accidente aéreo en Grecia: 121 muertos

El avión se estrelló cerca de Atenas y dejó un lamentable saldo de 121 muertos. Otra tragedia aeronáutica de gran dimensión.
El avión se estrelló cerca de Atenas y dejó un lamentable saldo de 121 muertos. Otra tragedia aeronáutica de gran dimensión.
Atenas (AFP, EFE, Reuters, ANSA) - Un Boeing 737-300 de la línea chipriota Helios cayó ayer a una decena de kilómetros del aeropuerto de Atenas y causó la muerte de las 121 personas (de las cuales 48 eran niños) que estaban a bordo. Pese a las confusas circunstancias, las autoridades locales descartaron un atentado.

El aparato se precipitó en la zona de Gramatiko, unos 60 kilómetros al noreste de Atenas, tres horas después de que despegara del aeropuerto de Larnaca.

Según las primeras investigaciones, el accidente fue producto de un fallo en el sistema de refrigeración de la cabina, que causó la muerte por asfixia o por congelación al piloto y al copiloto, además de la mayoría de los pasajeros.

«No podemos hacer conjeturas. Los indicios que ahora tenemos nos llevan a pensar que fue una falla técnica, pero las investigaciones proseguirán», dijo el director de la oficina de Información de la Presidencia del país, Marios Karoyan, en respuesta a si se trataba de un atentado terrorista.

• Testimonios

La teoría se apoya en el testimonio de los dos cazabombarderos griegos que se situaron junto al avión pocos instantes antes del siniestro, y en un mensaje telefónico de despedida enviado por uno de los pasajeros a un amigo.
De acuerdo con el relato de los pilotos griegos, cuando llegaron a la altura del Boeing siniestrado, alquilado por Helios a la compañía egipcia de bandera Egyptair,
el capitán de la nave, de nacionalidad alemana, no estaba en su puesto, el copiloto, greco-chipriota, yacía sobre el asiento y las máscaras de oxígeno se bamboleaban en el techo.

El mensaje telefónico de un pasajero informó a su receptor que «hace mucho frío en el avión, estamos congelados», y concluía con un significativo «adiós amigo».

Además, otros dos indicios -la última comunicación del piloto con la torre de control en Larnaca y el historial técnico del avión-ayudaron a sostener que no se trató de un sabotaje.

El piloto perdió contacto con el aeropuerto chipriota siete minutos después de despegar, tras enviar un aviso sobre problemas con el sistema de refrigeración o de presión en la cabina.

El Boeing entró en el espacio aéreo griego dos horas después sin poder comunicarse con la torre de control el aeropuerto de Atenas, desde donde se dio aviso a la fuerzas aéreas, que ordenaron la intervención de los dos cazabombarderos F-16.

Por su parte, fuentes de la investigación subrayaron que el aparato, que cubría la ruta Larnaca-Praga con escala en Atenas,
tenía en su historial técnico varias reparaciones por averías similares.

La última de ellas, un fallo en los sistemas de oxígeno detectado durante un viaje entre la isla y el
Reino Unido, y otro en el sistema de refrigeración de regreso en noviembre de Varsovia, por lo que algunos pilotos se habían negado a manejarlo.

La tragedia cubrió de luto a todo Chipre en una fecha muy señalada, víspera de la fiesta de la Virgen de agosto, celebrada con devoción en la isla mediterránea. El presidente del país,
Tassos Papadopulos, decretó tres días de luto nacional.

En el aeropuerto de la capital, el nerviosismo de los familiares afectados, unido al retraso con el que fue divulgada la lista de pasajeros, creó diversos inconvenientes.

Helios no facilitó el listado a los allegados hasta cinco horas después de conocida la trágica noticia, al parecer, debido a que antes debía consultar con la policía.

Sin embargo, portavoces del gobierno chipriota anunciaron que se emprenderá una investigación para conocer las razones de la demora.

Según la hoja de ruta, en el aparato viajaban 115 pasajeros (y seis tripulantes), 67 de los cuales tenían previsto descender en Atenas y el resto proseguir rumbo a Praga, destino último del aeroplano. Un total de 48 serían niños, de acuerdo con las cifras reveladas por
Giorgios Dimitreu, representante de la aerolínea Helios en Atenas.

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