30 de agosto 2002 - 00:00

Afirman que ataque a Irak sería antes de diciembre

Nuevos informes e indicios permitieron presagiar ayer que la anunciada ofensiva estadounidense contra el régimen de Irak se adelantaría para este mismo año. Según la prensa israelí, la fecha tope sería el 30 de noviembre, mes en que EE.UU. celebrará cruciales comicios legislativos. Y el poderoso vicepresidente Dick Cheney, uno de los "halcones" de la Casa Blanca en materia de seguridad, señaló que Saddam Hussein ya cuenta con armas de destrucción masiva y que el tiempo apremia.

Jerusalén (AFP, Reuters, DPA) - Nuevos indicios de que un ataque de Estados Unidos a Irak estaría más cerca que nunca fueron dados ayer por un informe de prensa que aseguró que el gobierno de George W. Bush lanzará su ofensiva militar para derrocar a Saddam Hussein de aquí al 30 de noviembre, y por el vicepresidente Dick Cheney, quien acusó al presidente iraquí de poseer armas bacteriológicas y químicas y de llevar adelante un «programa agresivo» para dotarse de armas atómicas.

Esta ofensiva debe durar varias semanas y se prolongará «hasta la liquidación efectiva» de Hussein, indicaron dos oficiales superiores estadounidenses en un reciente informe detallado presentado a oficiales israelíes y jordanos, citados en la última edición del diario israelí «Maariv». «Haremos que Irak no pueda atacar Israel. Intentaremos alcanzar lo más rápido posible los lanzadores (de misiles Scud), e Israel será informado a tiempo», afirmó uno de los generales estadounidenses al presentar el informe. «Esperemos que no tenga necesidad de reaccionar», agregó el militar, que fue citado por oficiales israelíes. Según el plan previsto, EE.UU. debe lanzar un ataque aéreo masivo, junto con bombardeos desde el mar y una ofensiva por tierra, añadió «Maariv».

El diario indica que los oficiales superiores estadounidenses, de quienes no revelan la identidad, han realizado en las últimas semanas verificaciones en los almacenes estadounidenses en Israel. Si bien Estados Unidos e Israel tienen formado un acuerdo de estrecha cooperación estratégica, analistas destacaron especialmente el hecho de que en noviembre se realizarán elecciones en EE.UU.

• Preparativos

Mientras Cheney aseguró ante ex combatientes de la guerra de Corea que el presidente iraquí «intenta dominar todo Medio Oriente» y someter al mundo al «chantaje nuclear», Hussein examinó con responsables militares los medios para enfrentar un eventual ataque estadounidense, al tiempo que pidió a los países árabes revisar sus relaciones con Washington para que renuncien a planes, a los que calificó de «complot».

Se trató, en tanto, del segundo discurso de Cheney en pocos días centrado en la cuestión iraquí, después de una intervención el último lunes, donde el «número dos» estadounidense justificó un eventual ataque preventivo contra Bagdad. Cheney repitió en la última jornada que, frente al régimen iraquí, «el tiempo juega en contra nuestro» y que «los riesgos de la inacción son más grandes que los de la acción», dejando implícitamente abierta la puerta a una operación militar. El presidente George W. Bush, que quiere un cambio de régimen en Bagdad, pero no ha decidido aún una operación militar, «tomará todas las medidas necesarias», agregó Cheney.

• Prudencia

Pero también dio seguridades en un momento en el que su gobierno enfrenta fuertes críticas internas, incluyendo las de muchos republicanos, y parece tener dificultades para encontrar apoyos en el exterior para un ataque. «Frente a semejante amenaza, debemos proceder con prudencia», dijo Cheney, quien aseguró que habría «amplias consultas con el Congreso y nuestros amigos y alia-dos en el mundo antes de decidir la manera de actuar».

En la última jornada, el titular de Defensa germano advirtió que los tanques alemanes destacados en Kuwait en respaldo a la lucha antiterrorista de EE.UU. se retirarán, en caso de que estén en «peligro de verse involucrados en una confrontación bélica contra Irak». Por su parte, Francia sigue sosteniendo que una eventual solución militar debe tener necesariamente la luz verde de Naciones Unidas (ONU).

Sin embargo, el vicepresidente no se pronunció sobre el tema de si Estados Unidos debía obtener primero la autorización de la ONU para una eventual operación en Irak. El secretario general de la ONU,
Kofi Annan, consideró que sólo el Consejo de Seguridad puede decidir sobre la legitimidad de una acción militar contra Irak.

Cheney tampoco hizo referencia directa a la idea británica de dar un ultimátum a Saddam para que autorice el retorno de los inspectores de Naciones Unidas encargados de verificar su desarme. El departamento de Estado norteamericano declinó, por su lado, comentar una eventual propuesta británica de ultimátum para el retorno de los inspectores, argumentando que la idea no había sido formalmente presentada por Londres.

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