Caracas (ANSA, AFP) - Hugo Chávez acusó ayer a la Iglesia Católica de participar en un plan para desestabilizarlo, luego de que un cardenal arremetió contra él en una misa concurrida y echó por tierra con los avances que se habían obtenido en las relaciones entre el gobierno y los obispos. «No tengo dudas en calificar esto como una provocación y es parte de un nuevo plan que ha comenzado, tratando de desestabilizar a Venezuela. Quiero alertar al país, van a seguir pasando cosas como éstas», dijo el mandatario en su programa radiotelevisado dominical.
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Chávez transmitió las imágenes de la intervención el sábado del cardenal Rosalio Castillo Lara en la misa de la Divina Pastora, realizada cada año en el estado Lara con la asistencia de más de medio millón de personas.
El cardenal pidió a la Virgen «salvar a Venezuela, porque nos encontramos en una situación de extrema gravedad como muy pocas en la historia de Venezuela, un gobierno elegido democráticamente que ha perdido su rumbo democrático y presenta visos de dictadura», dijo.
El prelado acusó a Chávez de ejercer el poder «arbitraria y despóticamente» en función de un sistema político «anacrónico y desastroso como el de Cuba» y sostuvo que «los principios fundamentales de la democracia son ignorados, los derechos humanos menoscabados, la libertad de expresión restringida y amenazada y la disidencia apenas es tolerada, hay varias decenas de prisioneros políticos».
El video recoge algunos aplausos a favor del prelado y crecientes abucheos y gritos que pedían «misa, misa», mientras un obispo de apellido Torrealba -destacado por Chávez- se retiró durante la homilía, a lo que el cardenal dijo: «Que se retiren, no importa».
El mandatario dijo haber recibido disculpas en privado por la acción del cardenal por parte del nuncio apostólico, Jacinto Berloco; del arzobispo de Caracas, monseñor Urosa Sabino, y del nuevo presidente de la Conferencia Episcopal, Ubaldo Santana.
Chávez recordó que Castillo Lara lo llamó abiertamente dictador y autoritario, y el gobernante dijo hoy que tiene «evidencias y pruebas» de que el prelado envió «dinero a paramilitares colombianos en la frontera, se lo hemos dicho a la jerarquía católica y ellos, como si nada».
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