12 de septiembre 2013 - 20:08

Al Asad confirmó que cederá armas químicas, pero EEUU pide hechos

Bashar al Asad.
Bashar al Asad.
Siria solicitó a Naciones Unidas el ingreso en la Convención sobre Armas Químicas, justo antes de que Estados Unidos y Rusia comiencen a negociar sobre cómo proceder con ese arsenal sirio.

El camino hacia la firma fue calificado sin embargo por el presidente sirio Bashar al Assad como un "proceso de ambas partes" con una "cantidad de puntos". Estados Unidos, por su parte, exigió una rápida destrucción de todas las armas químicas del régimen sirio.

"Esto no es un juego. Debe ser real", manifestó en Ginebra el secretario de Estado John Kerry, hablando a los periodistas tras un primer encuentro con su colega ruso, Serguei Lavrov.

"La diplomacia puede evitar un ataque, y un acuerdo puede salvar vidas humanas. Pero las palabras no bastan", advirtió.

"Rusia y Siria deben mantener las promesas", enfatizó el jefe de la diplomacia norteamericana, quien agregó que si fracasa el acuerdo "el uso de la fuerza será necesario".

Desde Washington, la Casa Blanca insistió en esa tesitura.

Estados Unidos no permitirá que Siria "use la adhesión al tratado contra armas químicas como táctica dilatoria" y "la opción militar norteamericana está sobre la mesa", alertó la vocera del Departamento de Estado, Marie Harf.

También se destacó que en esta fase "está en juego" la credibilidad del presidente ruso, Vladimir Putin.

La jefa del gobierno alemán, Angela Merkel, advirtió que es necesario lograr hechos, no sólo palabras, para el cumplimiento de la propuesta rusa de poner bajo control internacional el arsenal químico sirio.

"Las palabras por sí solas no bastan", sostuvo la mandataria.


El presidente sirio, Bashar al Asad, en tanto, manifestó durante una entrevista concedida a la televisión estatal rusa que Siria entregará información sobre su arsenal un mes después de la firma de la Convención. Asimismo hizo saber que solamente pondrá su arsenal de armas químicas bajo control internacional si Washington cesa con las amenazas militares.

Además se refirió al ataque con gas tóxico del 21 de agosto en un suburbio de Damasco como una provocación organizada por Estados Unidos.

Un portavoz de la ONU dijo en Nueva York que el pedido de Damasco deberá ser revisado y traducido, antes de que pueda ser difundido. De momento no está claro cuánto llevará este proceso.

La Convención de Armas Químicas prohíbe el desarrollo y la fabricación, así como la tenencia, la distribución y el uso de armas químicas. Entró en vigor en 1997. Varios países miembros de la ONU no lo firmaron ni ratificaron hasta ahora. Sin embargo, es posible ingresar más tarde.

Lavrov, por su parte, indicó que la creación de un sistema para localizar y destruir las armas químicas sirias eliminará cualquier razón para un ataque de Estados Unidos u otro país a Damasco. "Partimos del hecho de que una solución a este problema hará innecesario cualquier ataque contra la República Árabe Siria", manifestó a los reporteros, desafiando los planes de Estados Unidos de mantener una opción abierta para una acción militar.

Rusia prevé presentar en Ginebra un plan de cuatro puntos para destruir el arsenal de armas químicas en el país árabe inmerso en una guerra civil.

Según trascendió en Moscú, en primer lugar el gobierno del presidente sirio tendrá que suscribir la Convención contra las Armas Químicas. A ello seguiría la apertura de los depósitos y las plantas de fabricación, que será evaluada por los inspectores en un tercer punto. En una cuarta fase se llevará a cabo la destrucción de las armas, donde Rusia y Estados Unidos podrían cooperar. Los opositores al régimen rechazan de plano la propuesta de Rusia.

Por su parte, el presidente ruso Vladimir Putin firmó un artículo en el diario estadounidense "The New York Times" en el que habla de creciente confianza entre él y el presidente Barack Obama.

Pero a su vez critica duramente a Estados Unidos y acusa a Washington de apostar de forma creciente por la "cruda violencia" en los conflictos que se producen en el mundo. Putin advirtió en contra de un ataque militar contra Al Assad e insistió en que los rebeldes fueron los responsables del ataque con gas venenoso del 21 de agosto.

La Casa Blanca salió al cruce de las acusaciones del presidente ruso en el artículo, que también fue rechazado por diversos políticos estadounidenses. "En contraposición a Rusia", Estados Unidos es un país que aboga por valores democráticos, dijo en Washington Jay Carney, portavoz de Obama.

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