Al menos 8 muertos y 27 heridos deja un ataque suicida en Afganistán
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Un portavoz de la Coalición Internacional bajo comando estadounidense, que cuenta con unos 20.000 hombres, el teniente coronel Richard Ulsh, se limitó a indicar que estaba "recibiendo informaciones" sobre ese ataque.
"Nosotros no desmentimos", afirmó Ulsh al preguntársele si los tres heridos pertenecían a la coalición.
El vehículo del kamikaze estalló después del paso del convoy militar extranjero, según el jefe de la policía, en pleno centro de Kandahar, la segunda ciudad del país y ex bastión de los talibanes.
El atentado tuvo lugar a poca distancia de un puesto policial, indicó un periodista de la AFP.
Restos de cuerpos humanos estaban esparcidos, en tanto que el coche bomba quedó convertido en un amasijo de hierros calcinados.
Una mujer lloraba y gritaba: "Dios los matará, porque ustedes matan a nuestros hijos", cerca de la tienda de su hijo, al cual no lograba encontrar.
Importantes fuerzas policiales bloquearon el acceso al lugar. El atentado fue reivindicado por el portavoz de los talibanes, Yusuf Ahmadi: "Nosotros lo hemos hecho", afirmó.
Los talibanes, expulsados del poder a fines de 2001 por la coalición bajo comando norteamericano por haber albergado y apoyado a Al Qaida, lanzaron una sangrienta insurrección contra el Estado afgano y los cerca de 70.000 soldados extranjeros -de la OTAN y de la Coalición Internacional- que lo apoyan.
En 2007, el año más mortífero desde el comienzo de la insurrección, se perpetraron 160 atentados suicidas, y la violencia dejó más de 8.000 muertos, según las Naciones Unidas.
El último atentado suicida en Kandahar antes del de este jueves tuvo lugar el 21 de marzo, cuando un ciclista con un cinturón de explosivos mató a dos policías e hirió a cuatro personas en el noroeste de la ciudad, cerca de una mezquita.
Pero el más mortífero tuvo lugar en febrero pasado, en las afueras de Kandahar, cuando un kamikaze a pie hizo estallar los explosivos que cargaba en medio de una multitud que asistía a un combate de perros, matando a 140 espectadores. Entre ellos había más de 50 miembros de las fuerzas auxiliares afganas. Los talibanes no lo reivindicaron, probablemente debido al gran número de víctimas civiles.



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