El papa Benedicto XVI evoluciona de manera óptima de la lesión en la mano derecha, de la que le fue le retirado el yeso tras el accidente que sufrió el 17 de julio, informó hoy su médico.
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El doctor Patrizio Polisca reportó que una radiografía puso en evidencia la consolidación de los huesos tras la fractura que sufrió por una caída accidental en Aosta.
"El resultado final puede definirse óptimo", agregó el reporte, y la recuperación de las funciones, que se inició de inmediato, "será completada mediante un programa de rehabilitación".
La remoción del yeso y de los medios de síntesis, precisó el médico personal del Papa en un comunicado difundido por la sala de prensa del Vaticano, tuvo lugar esta mañana en el ambulatorio médico del Palacio Apostólico de Castelgandolfo, especialmente equipado".
En la misma ocasión, "fue efectuada una radiografía de control que mostró la consolidación de la fractura", dijo la nota.
Benedicto XVI había caído accidentalmente en su dormitorio, al tropezar con una pata de la cama en el chalet de la colonia salesiana de Les Combes (Aosta) donde transcurrió la segunda mitad de julio.
El hecho ocurrió durante la noche pero Joseph Ratzinger no dio importancia en el momento al accidente.
Al día siguiente ofició misa como todas las mañanas y desayunó antes de hacerse acompañar al hospital de Aosta para un control.
Allí le fue diagnosticada la fractura y el pontífice fue sometido ese mismo día a una pequeña intervención con anestesia local.
El Papa regresó pocas horas después a Les Combes, donde prosiguió sus vacaciones hasta el 29 de julio, como estaba programado, confirmando todos sus compromisos públicos.
Su mayor pesar, expresado en varias ocasiones en esos días, fue el de no poder escribir, cuando en su programa estaba pensado dedicar buena parte de su estadía en la zona de montaña a la redacción de la segunda parte de su "Jesús de Nazareth".
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