20 de abril 2005 - 00:00

Alemania: orgullo y pedidos de reforma

Berlín (EFE, Reuters, AFP, ANSA, DPA) - La elección del cardenal alemán Joseph Ratzinger como sucesor de San Pedro desató en su país natal una ola de reacciones en las que se entremezclaron orgullo por la designación de un «compatriota» con deseos de reformas.

El jefe del gobierno socialdemócrata, Gerhard Schröder, declaró que la elección del cardenal bávaro como nuevo Pontífice de la Iglesia Católica «es un gran honor para Alemania», y calificó a Ratzinger de «gran teólogo y digno sucesor» de Juan Pablo II, fallecido el 2 de abril.

En el mismo tono se expresó el jefe del Estado, el cristianodemócrata Horst Köhler, quien dijo que el que «un compatriota haya llegado a Papa nos llena de especial alegría y un poco de orgullo».

El ministro de Exteriores, el ecologista Joschka Fischer, también se alegró «particularmente» de que el nuevo Papa «venga de nuestro país», y añadió que la elección despierta «muchas expectativas en el mundo, más allá de la Iglesia Católica».

La presidenta de la Unión Cristianodemócrata (CDU), Angela Merkel, calificó de «histórica» la elección de Ratzinger y afirmó que «éste es un momento emocionante y un honor para Alemania».

El presidente del Bundestag, el socialdemócrata Wolfgang Thierse, que es vicepresidente del Consejo de los católicos de Alemania, felicitó al nuevo Papa, pero, tras desearle «fuerza» para su pontificado, manifestó la esperanza en que emprenda las reformas que necesita su Iglesia y fomente el diálogo ecuménico.

• Más espacio

El presidente del Legislativo opinó que este Papa del siglo XXI debería dar más espacio a las conferencias episcopales y a los feligreses y entender que la Iglesia Católica no puede ser igual en Europa, en Africa o en Latinoamérica.

Señaló, sin embargo, que hay esperanza de que Benedicto XVI se abra «a la diversidad de la Iglesia» y agregó que
no hay que juzgarlo por sus antecedentes, pues no es ya el jefe de la Congregación para la Doctrina de la fe, sino alguien que debe «construir puentes».

Este deseo de reformas es compartido por el Comité Central de los Católicos alemanes, que ha tenido conflictos con Roma por las posturas conservadoras del Vaticano en materia de costumbres, ecumenismo y diálogo interno.


El orgullo y la alegría por la elección de un Papa alemán, sin embargo, dominaron las declaraciones oficiales.

Para el primer ministro del estado federado de Baviera, Edmund Stoiber, la elección de un alemán como jefe de la Iglesia Católica es «algo histórico» y para los bávaros un motivo de orgullo. «Todos los bávaros sentimos una gran alegría de que el nuevo Papa sea hijo de esta tierra», declaró Stoiber en Baviera, el «land» que, junto al de Renania del Norte, Westfalia, reúne a la mayor proporción de católicos de Alemania.

El alcalde-gobernador de Berlín, el socialdemócrata
Klaus Wowereit, homosexual declarado, felicitó al nuevo Pontífice, pero recordó los deseos de reformas de muchos católicos. «Deseo a Benedicto XVI fuerza para llevar a cabo su mandato y expreso al mismo tiempo la esperanza en que ese nuevo Papa procederá a las reformas que necesita la Iglesia» católica, dijo.

El jefe de la Iglesia evangélica,
Wolfgang Hubert, tras las felicitaciones de rigor, insistió en que hace falta «un giro» en el diálogo tanto entre los católicos como entre las iglesias cristianas, y expresó su deseo de que Roma salga de «la línea de aislamiento».

En tono muy optimista, el presidente del Consejo Central de los Judíos en Alemania,
Paul Spiegel, se felicitó por la elección de Ratzinger y se mostró convencido de que con él seguirá el diálogo con otras confesiones.

Por su parte, el teólogo suizo
Hans Küng, que es profesor en Alemania, aunque el Vaticano lo inhabilitó para la docencia por cuestionar el dogma de la infalibilidad papal, reaccionó con una decepción « gigantesca» a la elección de Ratzinger.

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