La muerte Osama bin Laden activó la alarma en la comunidad internacional ante una probable contraofensiva terrorista de Al Qaeda para vengar el asesinato de su líder espiritual. Luego del operativo desplegado por las fuerzas de inteligencia por orden del presidente Barack Obama, EEUU redobló las medidas de seguridad de sus dependencias diplomáticas en distintos países, aunque una funcionaria intentó desdramatizar y sostuvo que no existe una amenaza inminente. La CIA, en tanto, advirtió de una venganza talibán
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EEUU emitió un alerta a sus fuerzas de seguridad y cerró al público "hasta nuevo aviso" su embajada y consulados en Pakistán. En tanto, el director de la CIA, Leon Panetta, que piloteó la operación eliminación, advirtió que era "casi seguro" que los partidarios de Bin Laden iban a buscar venganza. Por su parte, la ministra estadounidense de Seguridad Interior, Janet Napolitano, intentó bajarle los decibeles a las repercusiones y precisó que no existía ninguna amenaza inminente de atentado en EEUU y que el país no elevaba su nivel de alerta.
Debido a las sucesivas amenazas, el gobierno de Brasil reforzó la seguridad en las embajadas de EEUU, Israel y Gran Bretaña, y puede extender la medida a más misiones diplomáticas en Brasilia. La policía aumentó el número de efectivos que vigilan esas embajadas, ubicadas en la zona sur de la capital brasileña, y apostó efectivos para realizar vigilancia nocturna, según informó el coronel Fialho, del Quinto Batallón de la Policía Militarizada.
Por su parte, el gobierno español de José Luis Rodríguez Zapatero no cree que la muerte de Bin Laden suponga un "riesgo adicional" para su país, pero sí teme represalias contra intereses españoles en el extranjero, por lo que reforzará la seguridad en algunas embajadas de África y Asia y advertirá a sus cooperantes. Así lo informó el vicepresidente primero, Alfredo Pérez Rubalcaba, tras una reunión convocada por el mandatario en La Moncloa. Las embajadas que verán reforzada su seguridad son las del norte de África, las del Sahel y las que España tiene en Afganistán y Pakistán.
Pakistán atraviesa la parte más difícil. Ensangrentada desde hace tres años por centenas de atentados de los talibanes y sus aliados, se prepara a vivir un contexto complicado. Las autoridades son acusadas por EEUU de doble juego en la lucha contra el terrorismo y al mismo tiempo deben tener en cuenta el sentimiento antinorteamericano de la opinión pública. En Islamabad, como en las zonas sensibles de varias ciudades, la seguridad ha sido reforzada.
El secretario general de la OEA, José Miguel Insulza, señaló que América Latina debe tener cautela por la eventual ocurrencia de un atentado en la región. "Hay que tener una mirada muy cautelosa en el sentido de que nosotros en América Latina tenemos muchos problemas de violencia y de crimen, pero desde hace tiempo -desde los atentados contra la AMIA en Buenos Aires- no hemos tenido eventos terroristas de magnitud", dijo el funcionario, en una entrevista radial.
Sobre posibles quejas en contra de EEUU por haber atacado a Bin Laden en territorio paquistaní, Insulza aseveró que no se puede olvidar que Washington "asimila la lucha contra el terrorismo precisamente como un estado de guerra", y agregó que "Pakistán podría protestar por la invasión de su territorio con un vehículo armado, pero en este caso creo que es difícil hacerlo".
En Inglaterra, cinco personas fueron arrestadas bajo la Ley Antiterrorista británica en las cercanías de la planta nuclear de Sellafield, en el norte del país, según informó la Policía. Los sospechosos, todos procedentes de Londres y de entre 20 y 30 años. La BBC indicó que los sospechosos, supuestamente británicos-bangladeshi, estaban filmando la planta nuclear. La investigación quedó a cargo de la Unidad Anti-terrorista del Noroeste de Inglaterra.
Osama Bin Laden, nacido en 1957, murió en una casa de Abbottabad, ciudad situada a unos 80 kilómetros al norte de Islamabad, donde vivía escondido. Murió de una bala en la cabeza disparada por los miembros de las fuerzas especiales estadounidenses, les Navy Seals que lanzaron el asalto.
El comando quería capturarlo vivo, pero Bin Laden "resistió durante el tiroteo, por lo cual tuvieron que matarlo", indicó un responsable estadounidense. El cadáver del líder talibán fue arrojado al mar desde un portaaviones norteamericano que navegaba frente a las costas paquistaníes, se indicó.
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