Washington (EFE, AFP, DPA) - Con el telón de fondo de las continuadas protestas contra China, la Casa Blanca manifestó ayer por primera vez dudas sobre la concurrencia del presidente George W. Bush a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos en Pekín.
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Preguntada sobre la presencia de Bush en el acto, la portavoz gubernamental, Dana Perino, afirmó: «Nosotros no proporcionamos ningún programa sobre el viaje presidencial». «El presidente dijo claramente que se trata de un acontecimiento deportivo, para los atletas, y que ejercer presión sobre China antes, durante y después de los Juegos Olímpicos es el mejor medio para intentar ayudar a la gente, no sólo a los tibetanos», añadió Perino.
Estas declaraciones surgieron luego de que el presidente francés, Nicolas Sarkozy, no descartara boicotear la ceremonia de apertura e hiciera nuevamente un llamado a retomar el diálogo entre China y el Dalai Lama, como lo había hecho el 25 de marzo. Las declaraciones desde la Casa Blanca se producen pocas horas después de que la antorcha olímpica hubo llegado a San Francisco, que se prepara para su paso entre fuertes medidas de seguridad, pero con la confianza en que su tradición pacifista ayude a evitar disturbios como los registrados en Londres y París, donde la llama debió apagarse.
Según el itinerario previsto, la llama recorrerá hoy unos 10 kilómetros a lo largo de las principales avenidas y en torno al Muelle del Pescador. Sin embargo, las autoridades no descartan cambios de última hora, incluso cuando ya hayancomenzado los relevos.
El lunes, tres miembros del grupo Estudiantes por un Tíbet Libre se subieron al emblemático Golden Gate y desplegaron dos pancartas que decían: «Un mundo, un sueño. Libertad para el Tíbet» -en alusión al lema de los Juegos de Pekín-, y «Libertad para Tíbet». Los manifestantes permanecieron casi tres horas en lo alto del puente y la policía tuvo que cortar uno de los carriles mientras trataba de bajar a los escaladores y retirar los carteles. Por la protesta, siete militantes fueron detenidos.
Disturbios
A pesar de los disturbios, el presidente del Comité Olímpico Internacional (COI), Jacques Rogge, dijo ayer que el organismo no evalúa poner fin al recorrido planetario de la antorcha. «No contemplamos este guión», aseveró el dirigente al canal de televisión France 3. Rogge insistió en que se trata de un «rumor falso» y que «no hay conversaciones en ese sentido».
Después de su accidentado paso por Londres el domingo último, el recorrido de la antorcha de los Juegos de Pekín por París el lunes fue totalmente caótico, pese a medidas de seguridad sin precedentes. El dispositivo se vio desbordado por las manifestaciones en defensa del Tíbet y de los derechos humanos en China.
El paso de la antorcha por las calles de París fue abreviado y modificado, se suspendieron varios actos así como la parte final del recorrido, y la llama se apagó cinco veces, una por una falla técnica y las otras cuatro por decisiones de los funcionarios chinos que dispusieron resguardarla en un colectivo.
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