Amenazan con otro paro ferroviario en Alemania y sigue huelga en Francia
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La huelga de transportes en Alemania ha sido la más grande de la historia.
Igualmente, Berlín no se vio saturada porque el tranvía, el trolebus, los colectivos y el metro, que pertenecen a la administración municipal, funcionaron normalmente.
Sin embargo, los principales escollos los tuvieron quienes se quisieron acercar a la capital alemana, ya que los trenes que se dirigen del interior hacia Berlín eran los que estaban de paro, y, en consecuencia, las autopistas estaban desbordadas por la gran afluencia de vehículos.
Otros damnificados fueron quienes quisieron desplazarse hacia el exterior, porque el sindicato Gdl aglutinaba también a los maquinistas de ese rubro.
En tanto, a pesar de la desmovilización de varios de los huelguistas el paro de transporte en Francia continuará, por lo menos, hasta el lunes, y por eso el gobierno cambió de estrategia y endurecerá su postura para afrontar un conflicto que se extendió más de lo previsto.
Apoyado en sondeos confidenciales que sostienen su estrategia (70 por ciento de los franceses están contra la huelga y en favor de las reformas), Sarkozy instó al Ministro de Trabajo, Xavier Bertrand, "a proseguir sus esfuerzos" para que el paro se levante y reiniciar las negociaciones.
Por su parte, los sindicatos sienten sus primeras fisuras internas, al ver cómo sus dirigentes pretenden negociar y las bases más radicales continuar con la huelga indefinida hasta que el gobierno acepte dialogar sin levantar la medida de fuerza.
Sarkozy anunció que en la próxima semana entrará "en una segunda fase" de la gestión de la huelga, para evitar que quede en duda su determinación de reformar el país y luchar contra el "inmovilismo", que a su entender reina en Francia.
"Todo lo que hicimos hasta ahora nos permitirá eventualmente ser aún más firmes", lanzó al mandatario que a cuatro meses de las elecciones municipales pretende repetir el aluvión electoral que lo llevó a la presidencia hace seis meses.
"Los huelguistas no pueden continuar, no tienen con qué", estimó por su parte Bertrand, mientras los sindicatos denunciaron que el gobierno "pretende enfrentar a los franceses unos contra otros".
Desde el Eliseo consideran haber ganado la batalla de la opinión pública.
Contrariamente a 1995, donde las molestias de la huelga consolidaban la solidaridad de los usuarios hacia los huelguistas; cada día que pasa se refuerza el resentimiento de los damnificados.
Entre los ferroviarios, el paro fue prolongado el viernes por seis de las ocho organizaciones sindicales y ayer el tráfico fue mucho mayor con respecto a los días anteriores, debido a que el servicio suburbano funcionó en un 40 por ciento.
El viernes, seis de los ocho sindicatos de la empresa estatal de ferrocarriles SNCF se pronunciaron por la continuación del movimiento, salvo la Confederación Francesa del Trabajo (CFDT) que propuso el cese de la huelga.
De esta manera, quedó abierta la posibilidad de que el paro se prolongue, y que el martes coincida con la huelga anunciada por los empleados públicos.
Ese día, las ochos organizaciones sindicales de la función pública y cinco de la educación nacional convocaron a una huelga y manifestaciones para protestar por la supresión de 23.000 puestos de trabajo, la mitad en el sector de enseñanza en 2008.
En el paro participarán, además, los trabajadores de Correos, de la Cultura, del Servicio Meteorológico, el Sindicato de la Magistratura y los funcionarios de la justicia.
Por su parte, el movimiento universitario realizó este fin de semana una reunión de la coordinación estudiantil para decidir la continuación del movimiento, iniciado a principios de noviembre contra la llamada ley de autonomía universitaria.
La UNEF, principal sindicato de los estudiantes que había mantenido una posición moderada, llamó el jueves a ampliar el movimiento en las universidades después de una reunión con la ministra de la Educación superior, Valerie Pecresse, autora de una ley cuestionada, que "no ofreció nada concluyente", según los dirigentes.




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