Ante manifestación opaca, Evo avaló su ''revolución''
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Evo Morales conversa con Santos Ramírez, presidente del Congreso de Bolivia,
durante la manifestación de apoyo a su gobierno realizada ayer en La Paz. Detrás
de ellos, con camisa a rayas, el militante campesino proteccionista francés
José Bové.
Al rechazar lo que describió como campaña de desinformación, el presidente presentó de nuevo un informe sobre los logros económicos de su gestión, y destacó que este año, después de más de tres décadas de déficit en las cuentas públicas, Bolivia alcanzará un superávit fiscal de 1,5%.
Morales insistió en que su « revolución», que incluye un vasto plan de nacionalizaciones, no intenta eliminar la propiedad ni las empresas privadas, sino crear un Estado con participación, igualdad y justicia, para lo que puso como ejemplos a Cuba y Venezuela.
«No tengo ningún miedo de decir que soy uno de los admiradores de Fidel y del compañero Hugo Chávez, sorprendido por la solidaridad de estos dos presidentes de Cuba y Venezuela», dijo.
«Este cambio en Bolivia no se para, tratarán de ofender, de humillar, de pararnos, pero quiero decirles de verdad que esta revolución democrática y cultural, con Evo Morales o sin Evo Morales va adelante, nadie va a pararla», expresó el también líder de los productores de coca.
En tanto, desde Caracas, Chávez denunció que Estados Unidos y los sectores conservadores de Bolivia tienen «en marcha una operación de un golpe de Estado».
«Lo voy a decir porque tengo elementos de peso: está en marcha una operación de un golpe de Estado para sacar al hermano Evo Morales. ¿Quiénes? El imperio norteamericano y la oligarquía cipaya boliviana, es el presidente de Estados Unidos, que es el agresor de nuestros pueblos», dijo Chávez durante un acto en el estado occidental de Zulia.
Mientras, Morales logró aplacar por el momento las protestas de mineros y transportistas, que habían puesto bajo fuerte presión a su gobierno.
El principal foco de protestas contra el gobierno -una huelga de choferes de 48 horas que debía iniciarse ayer- fue desarticulado a último momento, de manera que las actividades recobraron normalidad en todo el país, a excepción del departamento sureño de Oruro.
El entendimiento fue establecido tras 14 horas continuas de negociación entre el gobierno y la Confederación de Choferes de Bolivia, que protesta por la intención del gobierno de legalizar miles de automóviles que fueron ingresados de contrabando desde Chile y Perú.
El acuerdo -que frena por 60 días ese proceso de legalización- podría abrir sin embargo otro conflicto con los propietarios de los vehículos que fueron ingresados de contrabando por los puertos chilenos de Iquique y Arica y por la ciudad peruana de Tacna.
En otro frente, la fuerte pugna entre mineros privados y asalariados, que se enfrentaron con armas la semana pasada con un saldo de 16 muertos y 61 heridos, también quedó momentáneamente controlada.
El acuerdo con los mineros establece que el gobierno brindará asistencia económica a las familias de los muertos de ambos bandos -estatales y cooperativistas- y correrá con los gastos de curación de los heridos en los violentos choques de la semana pasada, algunos de los cuales podrían ser trasladados a Cuba dependiendo de la gravedad de sus lesiones.



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