París (EFE, AFP, Reuters, ANSA) - La campaña de las elecciones legislativas comenzó ayer en Francia, en medio del optimismo del presidente Nicolas Sarkozy y los conservadores, que, fortalecidos por la dinámica de la reciente elección presidencial, esperan ampliar su mayoría en la Asamblea Nacional (Cámara baja).
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Apenas un mes después de los comicios, los franceses elegirán en dos vueltas, el 10 y el 17 de junio, a 577 diputados, entre 7.750 candidatos. Optimista sobre los resultados, el primer ministro François Fillon consideró que la victoria será «la etapa previa» a la aplicación de un amplio programa de reformas prometido por el presidente Sarkozy, de la Unión por un Movimiento Popular (UMP). Con sus 359 diputados, frente a los 150 del Partido Socialista (PS), la UMP aspira a ampliar su mayoría. La encuestadora TNS-Sofres atribuyó ayer a los candidatos apoyados por la UMP 40% de las intenciones de voto en la primera vuelta (entre 365 y 415 escaños), frente a 28% para el Partido Socialista (PS) (entre 137 y 153).
Mientras tanto, los ánimos del PS se encuentran mermados tras el fracaso de Ségolène Royal en la elección presidencial. La agrupación de izquierda está desde entonces enzarzada en una lucha de poder y además desestabilizada por la fuga de personalidades destacadas de la izquierda, como Bernard Kouchner, nuevo ministro de Relaciones Exteriores de Sarkozy.
«La izquierda se dispone a recibir una nueva paliza», a elegir entre «derrota, desbandada o debacle», consideró ayer el diario «Libération», afín a ese sector.
Informado sobre los sondeos, el jefe del PS y compañero de Royal, François Hollande, lanzó el domingo «un llamamiento a los franceses» para que no den a la UMP «todas las palancas de mando».
Para los demás partidos de la oposición, la situación tampoco es favorable. Los comunistas, que tienen 21 diputados, podrían perder la mitad. Los Verdes, con sus tres escaños, se juegan su supervivencia en la Asamblea Nacional a falta de un acuerdo con los socialistas.
Centristas
En cuanto a los 29 diputados centristas de la Unión por la Democracia Francesa (UDF), 24 se unieron a Sarkozy y sólo cinco se presentarán como candidatos del nuevo Movimiento Demócrata fundado por François Bayrou.
Nicolas Sarkozy comenzó enérgicamente su presidencia, mostrándose dispuesto a ocuparse de numerosas cuestiones, entre ellas la del gigante aeronáutico europeo EADS, que se prevé que despida a más de 4.000 trabajadores en Francia. Asimismo, durante su primera semana en el cargo, buscó reactivar a la Unión Europea (UE) y manifestó su deseo de que Francia se convierta en «motor internacional» de la lucha contra el calentamiento global.
Según numerosos sondeos, más de dos tercios de los franceses están satisfechos con el nuevo gobierno, paritario en género y abierto a personalidades de la izquierda y del centro. Casi 80% considera al nuevo Ejecutivo dinámico y competente. «Es el estado de gracia», afirmaron ayer los periódicos «Le Figaro» y «La Croix».
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