Nueva York - Año 2020. Un grupo de extremistas hace saltar por los aires la Cúpula de la Roca de Jerusalén. Como represalia, los fundamentalistas islámicos lanzan un ataque que causa miles de muertos en EE.UU. Nuevas y temibles armas biológicas se están gestando en decenas de laboratorios secretos. Entre ellas, una plaga que afecta principalmente a grupos étnicos como los judíos y los musulmanes. Nadie se siente seguro. El terrorismo global es un torbellino fuera de control...
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Hasta aquí, las líneas maestras de «Quantico», la novela futurista de Greg Bear que tiene temblando a miles de lectores en EE.UU. Ficción y realidad se dan temiblemente la mano en este thriller de tintes apocalípticos, protagonizado por tres agentes del FBI que tienen en sus manos el futuro del planeta. Greg Bear lleva décadas encaramado a las listas de superventas, escribiendo sobre los peores escenarios posibles. El Departamento de Seguridad Interior ha decidido no esperar hasta 2020 para contratar sus servicios y el de otros escritores de ciencia ficción con una misión apremiante: imaginar futuros atentados terroristas.
El grupo de novelistas privilegiados se llama Sigma, y a él pertenecen reputados autores del género como Larry Niven, Jerry Pournelle, Sage Walker y Arlan Andrews. En los 90 ya fueron consultados por el gobierno para vislumbrar algo así como la era posnuclear. La administración de George W. Bush ha decidido alistarlos de nuevo al servicio de la «guerra contra el terror».
Estrellas invitadas
Los cinco escritores fueron las estrellas invitadas a la conferencia de seguridad interior que se celebró en el edificio Ronald Reagan de Washington. Todos posaron ante el objetivo del «USA Today» e intentaron explicar su cometido en la vida real. «¡Salvar la civilización!», dijo Larry Niven, autor de la popular serie «Mundo Anillo» y guionista ocasional de «Star Treck». «Lo hemos hecho en la ficción, ¿por qué no vamos a querer hacerlo de verdad?»
«Para nosotros no hay escenario imposible», declaró la doctora Sage Walker, la única mujer del grupo, autora de un thriller ambientado en la Antártida (« Whiteout»). Aunque no ha revelado el contenido de las conversacionesde estos días con altos funcionarios de la administración Bush, ha reconocido que fueron «intensas y de largo alcance».
El lema de los Sigma es tal y como suena: «Ciencia ficción al servicio del interés nacional». El grupo afirma estar abierto a todos los autores que acrediten al menos un doctorado técnico y tengan una formación científica. «Hace 50 años, los autores de ciencia ficción anticiparon la llegada de los coches voladores y de los teléfonos móviles. Aunque los coches voladores no han evolucionado, los móviles son hoy parte de nuestra vida diaria», comentaba el portavoz del Departamento de Seguridad para Asuntos de Ciencia y Tecnología, Christopher Kelly.
En su opinión, la capacidad para anticipar el futuro de estos novelistas los convierte en oráculos para adivinar cuáles serán las futuras amenazas, desde el nanoterrorismo a las nuevas armas biológicas... « Tenemos que recurrir a todos los sitios posibles para conseguir ideas, y los escritores de ciencia ficción son una fuente muy informada». En «Música en la Sangre», también de Bear, un biólogo experimenta con «computadoras biológicas celulares» e inocula en la sangre. Las «células inteligentes» cobran conciencia propia. Es el principio del fin de la especie humana y el nacimiento de una civilización superior... «Hablamos con mucha gente extraña y leemos cosas muy raras: así nacen nuestras ideas», explica al «USA Today» Bear. «Somos un puñado de locos bien calificados», bromea por su parte Jerry Pournelle.
En «El martillo de Lucifer», Larry Niven y Jerry Pournelle especulan con el choque de un cometa contra la Tierra y «cómo la Humanidad puede sobrevivir al colapso de la civilización». Niven está considerado como el precursor de la ciencia ficción dura y Pournelle fue presidente de la Asociación Americana de Escritores de Fantasía y de Ciencia Ficción.
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