Washington (Reuters, EFE, AFP) - El presidente de los Estados Unidos, George W. Bush, se reunió ayer con el primer ministro, Ariel Sharon, y reiteró el derecho de Israel a defenderse, mientras tanques israelíes rodeaban el complejo del líder palestino, Yasser Arafat, en Cisjordania.
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La incursión de Israel en la ciudad de Ramallah estuvo dirigida a enviar el mensaje de que Arafat no ha detenido los ataques suicidas y el momento escogido para lanzarla fue una señal de la confianza de Sharon en que Bush no objetaría la medida.
«Israel tiene derecho a defenderse, y mientras Israel hace eso, el primer ministro está dispuesto a conversar sobre las condiciones necesarias para lograr lo que quiere, que es una región segura y una región esperanzada», dijo Bush a los periodistas.
Bush indicó que él y Sharon conversaron sobre «las reformas necesarias que permitirían el surgimiento de una Autoridad Palestina (AP)» que le daría a Israel y a los palestinos confianza para seguir adelante en el proceso de paz para poner fin a 20 meses de derramamiento de sangre. Sin embargo, el presidente agregó que a la administración de Arafat todavía le falta mucho por hacer en materia de reformas, antes de que se pueda convocar a una cumbre de paz de Medio Oriente.
«Las condiciones (para la cumbre) todavía no se han dado. Eso se debe a que nadie confía en el gobierno palestino emergente», declaró.
Cerca de una decena de tanques y vehículos blindados de transporte de personal, respaldados por fuego de ametralladoras y de helicópteros artillados, entraron en la ciudad cisjordana de Ramallah, tomaron posiciones en torno al complejo presidencial palestino e impusieron un toque de queda.
La Casa Blanca no presentó ninguna objeción específica al cerco israelí a los cuarteles generales de Arafat, pero le recordó a Sharon que sus acciones podrían tener repercusiones en los esfuerzos a largo plazo en aras de la paz.
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