Arranca cumbre del G8 con Siria en el centro de la agenda
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Si bien a finales de mayo, Bruselas autorizó a sus países miembros que facilitaran armas a la oposición siria, todos se comprometieron a no hacerlo antes de agosto con el fin de dar una oportunidad a la vía diplomática.
La cumbre se celebra en medio de un fuerte dispositivo de seguridad, en el complejo de Lough Erne, próximo a la localidad norirlandesa de Enniskillen.
En el plano económico, en tanto, el cónclave buscará algún acuerdo sobre comercio, transparencia o evasión fiscal, un tema "clave", según Cameron, para reactivar la economía global.
El "premier" británico buscará iniciar formalmente en Irlanda del Norte una ronda de conversaciones entre la Unión Europea (UE) y Estados Unidos para lograr un tratado de libre comercio (TLC) transatlántico.
A su favor juega que los ministros de Comercio de la UE ya llegaron a un acuerdo para otorgar a la Comisión Europea (CE) el pertinente mandato para iniciar negociaciones con Washington.
Según los expertos, un TLC podría suponer 119.000 millones de euros más para el Producto Interior Bruto (PIB) europeo, además de unos 400.000 nuevos puestos de trabajo.
La crisis económica y el hartazgo de la ciudadanía con sus políticos también crearon un contexto propicio para que, "después de años de abusos", se tomen medidas concretas para luchar contra la evasión impositiva y los paraísos fiscales, según reconoció Cameron.
El sábado miles de manifestantes desafiaron la fuerte lluvia en Belfast y realizaron una marcha en favor de un mundo más justo y contra la cumbre.
Cientos de policías cubrían el recorrido de la marcha, mientras helicópteros sobrevolaban el lugar y las puertas y vitrinas de las tiendas estaban tapiadas aunque no había indicios de desórdenes tal como algunos habían pronosticado. Según la policía, hubo unos 1.500 participantes.
Los países que integran el G8 representan casi el 13 por ciento de la población global y cerca de la mitad del PIB mundial (datos de 2011).
Los encuentros se remontan a la crisis del petróleo en los años setenta. En 1975 se reunieron los representantes de Estados Unidos, Alemania, Francia, Reino Unido, Italia y Japón. Más adelante, el círculo se vio ampliado con la inclusión de Canadá (1976) y Rusia (1998), hasta formar el G8.
Los críticos lamentan que el G8 represente sobre todo los intereses de sus miembros, en detrimento de otros países, y que no estén representados grandes gigantes emergentes como China ni India, ni naciones de África o Latinoamérica, que en cambio sí forman parte del más amplio G20.



